Alcohol, una pandemia socialmente subestimada

Opinión
Por Esteban Wood – Coordinador de la Estrategia Municipal sobre Drogas

Hoy 15 de noviembre se conmemora el Día Mundial sin Alcohol, fecha instituida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de concientizar a las personas de todo el mundo sobre los daños físicos, psicológicos y sociales que produce el consumo de este tipo de sustancias en nuestro organismo. En el marco de la Estrategia Municipal sobre Drogas, hacemos propicia la conmemoración internacional para sensibilizar y generar verdadera conciencia sobre el enorme daño socio-sanitario que produce el alcohol.
Su consumo nocivo no solo tiene consecuencias sanitarias, como trastornos mentales y comportamentales, enfermedades no transmisibles, traumatismos, lesiones o enfermedades infecciosas o de transmisión sexual. Repercute en pérdidas sociales y económicas importantes, tanto para las personas como para la sociedad en su conjunto. Cada vez existe mayor coincidencia en la comunidad científica internacional de que no existe un umbral de consumo seguro de alcohol que permita eliminar los riesgos.
El último informe de la Organización Mundial de la Salud puso cifras y cuantificó la epidemia: cada año se producen 3,3 millones de muertes en el mundo debido al consumo nocivo de alcohol. Dicho de otro modo, una de cada veinte muertes en el mundo. En el grupo etario de 20 a 39 años, un 25% de las defunciones son atribuibles a esta droga. Y las estimaciones apuntan a que el consumo crecerá a nivel mundial, porque el 27 % de los jóvenes de entre 15 y 19 años del mundo son bebedores.
Argentina no está exenta: según datos del 2016, en nuestro país fallecieron 7700 hombres y 4700 mujeres a causa del alcohol. Además, presentamos el mayor consumo de alcohol per capita de América Latina y uno de los más altos del mundo.
A nivel local, los primero datos que arroja la Segunda Encuesta Municipal a Estudiantes de Enseñanza Media (a presentarse en breve) siguen siendo alarmantes. El uso de alcohol en general, y la ingesta abusiva de alcohol en particular, son el principal problema de consumo de drogas entre los jóvenes escolarizados de entre 12 y 17 años de nuestra ciudad. La mitad de los estudiantes secundarios de Chascomús ha consumido alguna bebida alcohólica durante el último año, y un tercio reconoce haber tomado más de la cuenta o haberse emborrachado al menos una vez en los últimos treinta días. La edad de inicio continúa ubicándose entre los 13 y los 14 años de edad. Tomar bebidas alcohólicas alguna vez es visto como de ningún riesgo por el 25,1 por ciento de los estudiantes, y de riesgo leve para el 50,3 por ciento. Es decir que tres de cada cuatro jóvenes de Chascomús no ve riesgo concreto en el uso ocasional de alcohol.
Frente a este escenario, resulta obligatorio insistir con la evidencia científica en torno a los graves problemas para la salud que trae aparejada la ingesta de alcohol en menores de edad. El consumo precoz de alcohol altera, de forma irreversible, el desarrollo de células neuronales y áreas del cerebro en una etapa clave del proceso evolutivo propio de la edad, impacta de lleno en las funciones del sistema digestivo, y compromete las funciones hepáticas debido a la inmadurez metabólica del hígado.

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