Covid-19. ¿Qué puede pasar si llegan al país las nuevas variantes?

Nuevas variantes más transmisibles -y a la larga necesariamente más mortales-, reinicio de las clases presenciales y la posible segunda ola con la llegada del frío: esas son las principales amenazas y desafíos que la Argentina tiene por delante en las próximas semanas respecto de la pandemia de Covid-19. Este escenario particular compite con los esfuerzos por lograr una vacunación masiva que restrinja en primer lugar la mortalidad y, tal vez, reduzca la circulación del Sars-CoV2.

Pese a la actual meseta en los casos detectados (con alrededor de 8500 de promedio diario la última semana) y en los internados en terapia intensiva (estabilizados en alrededor de 3500 con Covid-19 en todo el país desde principios de año), el modo en que actúa la pandemia en los lugares que no adoptaron la estrategia de supresión es de picos y valles, acentuados los primeros por la llegada de los fríos y la menor ventilación de ambientes. La famosa segunda ola europea, peor incluso que la primera, es el ejemplo del “espejo que adelanta”, como suele decirse.

“Veo complicadas las próximas semanas”, señala en tal sentido Jorge Geffner, profesor titular de inmunología en la Universidad de Buenos Aires, a LA NACIÓN. “Estamos ahora un poquito mejor, la curva descendió, pero seguimos con niveles altos de fallecimientos. Con el cambio de estación más el inicio de clases muy posiblemente haya una curva ascendente. Habrá que seguirla muy de cerca y quizá optar por una presencialidad limitada porque vamos a una situación difícil aún sin la introducción de las nuevas variantes. Sería más fácil todo con millones de dosis de vacunas en febrero, y ojala suceda, pero no depende de Argentina”, agrega el también investigador superior del Conicet.

Para Gonzalo Pérez Marc, investigador del Hospital Militar Central y codirector del estudio clínico de la vacuna de la compañía Pfizer, “es un momento donde está la carrera por vacunar a la mayor cantidad de gente posible para alcanzar la inmunidad de rebaño, que imagino estará por arriba del 70-75% de la población”. Pérez Marc cree que “las mutaciones, más que contrarrestar a las vacunas, pueden generar mayor mortalidad/letalidad por el aumento de la contagiosidad”. En ese sentido, Pérez Marc apunta el caso de Portugal que “tuvo unos 6000 fallecidos en la primera ola (durante casi todo 2020) y en lo que va del año otros 6000 más, parecería que sobre todo por las nuevas variantes inglesas y sudafricanas. Eso, más el relajamiento de las medidas y la mayor contagiosidad, hace que haya mayor morbimortalidad”. ¿Y qué pasa si las mutaciones hacen que el virus no responda a las vacunas? “La realidad es que eso es muy improbable. In vivo e in vitro responden hasta ahora; pero siempre es una pregunta que está presente”, añade Pérez Marc.

Carrera evolutiva

Hasta mediados de diciembre de 2020, el panorama era claro: la tasa de mutación del Sars-CoV2 era suficientemente lenta como para no preocupar a los expertos y no temer “escapes” que pudieran saltear vacunas, tratamientos (los pocos existentes) y hasta diagnósticos. La duda era cuánto tiempo iba a durar el efecto de las vacunas; si serían de aplicación anual como la antigripal. Eso cambió entre el 18 y el 22 de ese mes cuando científicos británicos informaron del hallazgo de una variante que empezaba a circular en las islas. “Fue una sorpresa”, admite Humberto Debat, virólogo e investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en la ciudad de Córdoba, además de miembro del Proyecto Argentino Interinstitucional de Genómica de SARS-CoV-2 (PAÍS), que hace la vigilancia de nuevos linajes. “Vimos entonces algo totalmente distinto y entró en la ecuación un aspecto que se había dejado de lado: el tema de los inmunodeprimidos como un reservorio donde el virus muta mucho más rápidamente”, añade. Si bien es un asunto aún en el terreno de las hipótesis, la revista Nature publicó ayer un artículo con evidencia en ese sentido: cómo mutaba el virus en un inmunocomprometido que recibió plasma de convalecientes.

Así, la situación comienza a transformarse en una carrera entre las variantes del Sars-CoV2 que son más contagiosas o letales versus la producción a escala y distribución de un conjunto de vacunas que han mostrado una eficacia más alta de la esperable, pero con un talón de Aquiles: ninguna de las empresas desarrolladoras puede satisfacer siquiera las cantidades que figuran en los contratos que ellas mismas firmaron con los distintos Estados.

Hasta ahora, las “variantes de preocupación” detectadas son tres, conocidas por sus nombres técnicos, linajes B.1.1.7, P.1 y B.1.351 o por su lugar de origen aparente: Reino Unido, Manaos y Sudáfrica, respectivamente (existe una cuarta bajo investigación: P.2, de Río de Janeiro). Hay sospechas de que las variantes pueden disminuir la eficacia de las vacunas, pero también es algo a comprobar en terreno en las próximas semanas (en tal caso, cuánto la disminuyen).

“Tardaremos en tener la fotografía de lo que está pasando”, mencionó Andrea Vicari, asesor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el último jueves en un webinar dedicado al tema variantes organizado por la propia OPS. “Podría haber variantes que generen incluso un cuadro clínico diferente, por eso es importante la vigilancia”, agregó Jairo Méndez-Rico, otro experto de la OPS, en el mismo encuentro virtual. La variante del Reino Unido fue tan voraz que en pocas semanas pasó de representar el 1% de los casos al 70%, señalaron.

El origen en disputa

En la Argentina no circula ninguna de estas variantes de momento, pero la vigilancia es estricta por parte de dos grupos de investigadores. Carolina Torres pertenece a uno de ellos, el mencionado PAIS, y resume el panorama: “Mientras exista trasmisión va a haber evolución viral, hay replicación y pueden emerger variantes. Entonces, está claro que si logramos una vacunación masiva que detenga las muertes y la enfermedad severa, también es posible que veamos disminución de la cantidad de nuevas variantes”, explica la investigadora del Conicet en el Instituto de Investigaciones en Bacteriología y Virología Molecular (Ibavim). Respecto de las variantes ya existentes, Torres dice que “hay que ver cómo responden tras la vacunación. Hay datos de una disminución de la eficacia, pero hay que ver en el campo, quizá haga falta más cobertura vacunal, pero no es que habrá una variante que no será neutralizada [por cualquiera de las vacunas]”. Ella ve como positivo el control de ingresos al país, así como la vigilancia activa para mantener las variantes a raya; sin embargo, no hay seguridad de que la vacunación masiva llegue antes y ese es un motivo de alarma. Aunque la pandemia se ha burlado de los que hicieron predicciones, el cálculo es que cuanto más tarde se alcance la vacunación masiva, mayor puede ser el problema causado por las variantes.

También es motivo de investigación el origen mismo de las variantes, que se dio en aparentes saltos (es decir, sin estadios intermedios del virus) y de manera convergente entre ellas. “Hay que conocer cómo fue para saber si puede volver a suceder”, apunta Torres, y acuerda con Debat en que para la variante británica se propuso como origen los pacientes inmunosuprimidos (que tienen más carga viral y donde el virus permanece más tiempo), pero también puede ser que haya cambiado incluso en algún animal y regresado al ser humano. Desde luego, el hecho de que el virus circule en millones de personas en todo el mundo ayuda a las mutaciones. “Si no hacemos la vacunación a velocidades apropiadas, damos tiempo para que surjan variantes que atenten contra la eficacia de la vacuna”, añade el investigador cordobés.

El asunto incluso puede generar sobresaltos en los países que primero consigan inmunizar a su población, según los investigadores. “Aunque tengas dinero y la logística para vacunar a tu población, si fuera de tus fronteras hay un virus que evoluciona y escapa a la respuesta inmune, estás dejando un reservorio donde surgirán variantes que tarde o temprano llegarán”, dice Debat. “En ese sentido, la inequidad del mundo tiene que ser entendida tanto por Estados Unidos como por Europa, donde tanta adquisición de vacunas hacen, porque si no se resuelve la pandemia a nivel global también terminará siendo complicado para ellos también”, cierra Geffner.

Martín De Ambrosio (Fuente: La Nación)

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