¿Cuál es el estado de las rutas a la Costa Atlántica?

El Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI Argentina), realizó un relevamiento para identificar los puntos más críticos de los caminos y también evaluar las obras de mejoras que se están efectuando. El informe sirve para determinar como están los tramos en jurisdicción del distrito de Chascomús, pero también como están en general para los que salen de vacaciones.
Una de las tantas preguntas que posiblemente se haga un automovilista que se disponga a viajar a la Costa Atlántica bonaerense, es en qué estado se encuentran las rutas que lo conduzcan hacia este lugar de veraneo. Atento a esta inquietud, un equipo del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) hizo una recorrida por las rutas principales para identificar los puntos más críticos y también evaluar las obras de mejoras que se están llevando a cabo.
El relevamiento se realizó en los trayectos que unen la Ciudad de Buenos Aires con Pinamar, también entre Pinamar y San Clemente del Tuyú y luego, desde allí, a General Conesa, una zona de gran concentración de siniestros.
A continuación, observaciones del informe de CESVI Argentina que hay que tener en cuenta para disfrutar del viaje y reducir al mínimo los riesgos.
Buenos Aires –Pinamar
El estado general de la Autovía 2 fue calificado entre regular y bueno. Presenta zonas emparchadas y ahuelladas sobre el carril derecho que la hacen complicadas en condiciones climáticas adversas. Además, existen lugares donde la señalización sobre la calzada se encuentra desgastada.
Cabe mencionar que se están realizando tareas de bacheo y repavimentación, desde Hudson, kilómetro 40, hasta el kilómetro 57. Una constante a lo largo de esta ruta son los cruces a nivel, los retomes y los ingresos a campos, con los riesgos que todo esto implica.
Por otra parte, hay que manejar con precaución cuando se circula por Lezama. Esta zona con edificios públicos, escuelas, comercios y cruces peatonales es muy transitada.
A la altura de Chascomús se ubica una estación de servicio en el centro de la autovía y un parador. Los vehículos que salen de allí, a baja velocidad, pueden encontrarse repentinamente con aquellos que vienen circulando por el carril rápido.
También hay que prestar atención al tomar la segunda rotonda que aparece sobre la Ruta Provincial 63. Tiene un radio de giro muy pronunciado y se angosta mucho sobre el carril al que se debe ingresar.
A la noche se complica más, ya que esa zona no está iluminada. Ni bien se cruza el paso a nivel en Dolores, hay que estar alerta: los puestos de productos regionales y pesca prácticamente invaden peligrosamente la colectora.
Entre General Conesa y General Madariaga (62 kilómetros sobre la Ruta Provincial 56) se está construyendo la segunda calzada, con lo cual allí hay camiones, máquinas viales y hombres trabajando.
Dadas estas circunstancias se producen demoras porque hay zonas de circulación reducidas.
La finalización de estas obras está prevista para diciembre de 2019.
Desde Pinamar a Mar de Ajó y a General Conesa
El estado de este recorrido es irregular. Los primeros 45 kilómetros alternan asfalto en buen estado con zonas desparejas y emparchadas.
La configuración es de un carril por mano y hay accesos a countries y barrios privados.
Entre Mar de Ajó y San Clemente del Tuyú se está construyendo la segunda calzada para descomprimir el tránsito en un sector de la ruta con ingresos y egresos a nueve ciudades balnearias: Mar de Ajó, San Bernardo, La Lucila del Mar, Aguas Verdes, Costa del Este, Mar del Tuyú, Santa Teresita, Las Toninas y San Clemente del Tuyú. Es por eso que se debe extremar la atención, tener paciencia y respetar la velocidad máxima de 80 km/h.
Hay que tener en cuenta que, al haber circulan maquinarias viales circulando y hombres trabajando, se producirán demoras en el tránsito. A este inconveniente se le suma el de la presencia de polvo en suspensión que dificulta la visibilidad de los conductores.
De San Clemente a General Conesa, CESVI detectó tareas de construcción de la segunda vía en un tramo de 58 kilómetros. Esta obra resulta de vital importancia porque se está realizando en el denominado tramo de la muerte, lugar en el que se produjeron numerosos siniestros con víctimas fatales.
La construcción de la segunda calzada en el tramo que va de General Conesa a Mar de Ajó y en toda la ruta 56 ayudará a disminuir la tasa de incidentes viales.
A su vez, terminará con las demoras que se producen en los recambios de verano. La finalización de la obra está prevista para diciembre de 2019.
Durante la temporada estival, el trabajo se reduce en los fines de semana, cambios de quincena y momentos de alto flujo de tránsito.

 

 

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