Desayuno a solas, un arma letal y violencia: buscan reconstruir las horas previas al femicidio de Silvia Saravia

Para los investigadores del caso que involucra al empresario Jorge Neuss “es importante saber qué hizo el matrimonio” antes del crimen. Les toca declarar a Lucila y Germán, dos de los hijos de la pareja

Jorge Neuss desayunó solo antes de matar a su esposa de un tiro en la cabeza. Recibió la bandeja de manos de una de las dos empleadas domésticas que trabajaban en su casa del country Martindale y comió las últimas tostadas de su vida.

Un rato después, ese sábado a la mañana, su esposa Silvia Saravia, que había salido, volvió a la casa, subió las escaleras, entró a la habitación y se encontró con su esposo, que calzaba en su mano derecha una Magnum .357, un arma con poder suficiente como para matar un oso a distancia. Murió asesinada en el baño en suite. Segundos después, el femicida, uno de los empresarios más poderosos del país, atentó contra su propia vida. Murió camino al hospital.

Para los investigadores, el caso no se cerró con el femicidio de Saravia (69). La fiscal de la Unidad de Género de Pilar, María José Basiglio, quiere saber qué detonó puntualmente la ira de Neuss (72); si fue una cuestión íntima o si hubo algún “agente externo”. Como en toda causa se investiga para confirmar o descartar si existieron hechos o situaciones que podrían involucrar a terceros.

Antes del fin de semana declararán frente a la fiscal Lucila y Germán, los otros dos hijos del matrimonio. Juan y Patricio, los restantes, ya lo habían hecho el domingo. Basiglio dejó pasar los días más dramáticos: el de la entrega del cuerpo a la familia y el de la despedida, organizada en Recoleta para Neuss y Saravia juntos.

La escena, que incluyó una foto de la pareja en la puerta del cementerio, impactó en los tribunales de Pilar; más aun que la difusión por parte de la propia familia de un posible “pacto suicida” como consecuencia de la enfermedad de uno de los hijos. Esa hipótesis quedó descartada apenas llegaron a la escena del crimen los forenses de la Policía Bonaerense el mismo sábado del femicidio.

¿Estaban solo Neuss, Saravia y las dos trabajadoras de la casa cuando ocurrió el femicidio o estuvo alguno de los hijos en el momento en que el hombre mató a la mujer? ¿Qué vieron los primeros policías que llegaron a la escena del crimen? ¿Qué información habrá en los teléfonos celulares de la pareja? ¿Neuss había tomado alcohol antes de asesinar a Saravia? ¿Fue un acto premeditado?

Estas son algunas de las preguntas sobre las que orbita una investigación difícil, en torno a una familia muy poderosa y discreta, con hechos que ocurrieron en un barrio muy reservado. Lo que pasa en el country queda en el country.

A partir de pericias de prueba pedidas por Basiglio, que es quien comanda la instrucción, se sabe que Saravia nunca salió de Martindale ese sábado. “No se sabe a dónde fue Saravia, no está claro, es importante saber qué hizo esa mañana”, comentó a este medio una fuente con acceso al expediente.

De ella, no hay registros de entrada ni de salida del barrio. Las empleadas domésticas declararon que la mujer volvió cerca de las 11 y que no pasaba nada raro entre el matrimonio. Además, dijeron que cuando Neuss mató a su esposa estaban ellos cuatro en la casa. Pero una versión que circuló el sábado del crimen, en el mismo momento en que se decía que había sido un pacto suicida, indicaba que Juan Neuss sí estaba en la casa. Los investigadores quisieran confirmar ese dato.

Tanto las empleadas como Juan y Patricio, que ya declararon en sede judicial, aseguraron que fueron las trabajadoras las que, tras escuchar los disparos, llamaron al 911 y a Lucila Neuss, y que ella avisó a sus hermanos. En esas mismas declaraciones se aseguró que Juan y Patricio llegaron a los pocos minutos, dado que tienen sus propias casas a pocos metros de la de sus padres.

Patricio relató que intentó abrir la puerta del dormitorio con el picaporte y no pudo porque estaba trabada (los investigadores creen que con media vuelta de llave). Entonces golpeó y, cuando no oyó respuestas, la empleada le dijo que se habían escuchado dos disparos. Fue ahí que la abrió de un empujón y una patada y encontró a su madre muerta y a su padre agonizando.

Tanto las trabajadoras de la casa de la familia Neuss como sus hijos Juan y Patricio declararon que no existían conflictos profundos en la familia pero los investigadores quieren saber más. Para describir cómo era la relación en el matrimonio, una de las empleadas dijo que Saravia muchas veces se sentaba encima de su marido y que tenían una relación cariñosa.

“¿Qué lo llevó a este hombre a cometer un femicidio? Porque si la familia te plantea ‘la familia perfecta’, un matrimonio ideal, las empleadas domésticas dicen que ella se le sentaba a upa, le decía ‘gordito’, era la familia perfecta, ni una discusión, nada”, cuestionaron algunas de las personas que trabajan el caso.

Existen versiones que hablan de una relación violenta, potenciada durante la pandemia, relacionadas con la intimidad, y también con las disputas internas por el manejo a futuro de los negocios familiares millonarios.

Los Neuss eran muy reservados de sus cuestiones. Los problemas nunca salían de la casa. Para afuera, dicen quienes los conocieron, siempre estaba todo bien. La fiscal Basiglio quiere escuchar a las amigas de la víctima, a las personas que más estaban con ella. ¿Había antecedentes de violencia con Neuss?

“Ahora nos preguntamos con las chicas si la hubiéramos podido ayudar en algo. Pero si tenía algún problema, Silvia se lo guardó. Para algunas cosas era muy hermética. Nos contaba lo lindo y el resto se lo reservaba. Por ejemplo: tuvo COVID y no vino esos días a jugar, pero no dijo nada, nos enteramos después. Jamás nos dijo si tenía problemas con Jorge. Alguna cosita, pero nada que diera indicios claros de que tuviera un problema serio”, contó Ángela Goetz, una amiga que jugaba al golf con Saravia, en una nota publicada ayer por Infobae.

Sin embargo, otras mujeres habían visto algunos gestos escabrosos de la otra cara del matrimonio. “Ella era sufrida. No me dijo que se quería divorciar, pero últimamente no estaba bien. Ella lo justificaba a él, por eso que se llama síndrome de Estocolmo. Era presa de los convencionalismos sociales”, comentó una amiga del mundo del arte.

La fiscal calificó el hecho como un femicidio, porque es la hipótesis más probable y en el sepelio ponen la foto de los dos juntos. Evidentemente (los hijos) no están acusando de nada. Es sugestivo”, comentó alguien con acceso al expediente.

Una vecina de Martindale reveló a este medio que Neuss trataba mal públicamente a Saravia. «La menospreciaba frente a todos, incluso le gritaba en el club. Pero nadie habla. Las mucamas de al lado, que son amigas de las mucamas de Silvia, contaron que Neuss varias veces la agarró por el cuello y tuvieron que llamar al hijo”.

La autopsia reveló que Saravia intentó defenderse. Ambos tenían marcas en las manos y en los brazos. Neuss tomó de la cabeza o de los pelos a su esposa en el baño de la habitación y le disparó con su arma letal. La bala rozó uno de los dedos de la mano con la que sujetaba a su víctima. ¿Y si antes de la escena fatal alguien también avisó a los hijos que había gritos y golpes? Es una de las muchas preguntas que los investigadores buscan responder. (Fuente: Infobae)

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