El economista local Alejandro Bonavita fue nuevamente consultado por el diario La Nación

Estancamiento del crédito

Javier Blanco periodista del diario La Nación, señaló en una nota que el crédito al sector privado confirmó en marzo la tendencia al estancamiento que muestra desde hace cuatro meses: su stock se contrajo otro 2,7% promedio en términos reales (subió apenas de $2860.000 millones a $289.700 o 1,3% nominalmente), marcando un condicionamiento más al rebote de la actividad tras los “parates” en medio de la estricta cuarentena iniciada hace un año.
El que se muestra además más afectado es el financiamiento a las empresas en pesos, que viene acelerando su caída respecto de los meses previos, por las mermas que muestran los adelantos por vía de cuenta corriente (-6%) y la estabilidad que exhiben el descuento de cheques y los documentos de pago. También alcanza (aunque en menor medida) a líneas más vinculadas a consumos de personas, que se mostraron algo más dinámicas tras la retracción del 2,1% mostrada en febrero.
En este marco fueron consultados por La Nación especialistas en el tema, entre ellos el economista y consultor pyme de Chascomús Alejandro Bonavita, quien señaló que parte del estancamiento actual del crédito “tiene que ver con que durante la pandemia se agotó para mucha gente la capacidad de endeudamiento”.
“Durante 2020 los sectores medios recibieron como ayuda el diferimiento de cuotas y eventualmente algún crédito a tasa cero para paliar la pérdida de ingresos genuinos. El efecto fue crecimiento del nivel de deuda, mayormente en tarjeta de crédito por desembolsos a tasa cero y porque los montos diferidos devengaban intereses, pero también porque se habilitaron planes de compra en cuotas con cuota inicial diferida, lo que agotó en muchos casos los cupos de financiamiento”, explica. “Esto eliminó literalmente esos segmentos del acceso a nuevo crédito, a la vez que los sectores con capacidad disponible no necesitan del financiamiento para subsistir y no lo buscan para emprender nuevas cosas tampoco ante la situación de incertidumbre”, añade.
Bonavita recuerda que este fenómeno de crédito estimulado se repitió para las empresas con líneas subsidiadas para financiar capital de trabajo ante el parate provocado por la cuarentena estricta. “Entonces, al igual que en el caso de las familias, creció el endeudamiento, lo que resta capacidad de tomar nueva deuda. Por eso, esta combinación de instrumentos de ayuda con tasas subsidiadas en retroceso y aumento de capacidad crediticia ocupada constituyen un gran lastre que dificulta y seguirá dificultado el despegue del crédito, en un contexto de incertidumbre a mediano plazo que no favorece las inversiones”, coincide.

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