El lado oscuro de la medicina

Los desafíos que enfrenta el Gobierno y las agendas en debate.

Los beneficios económicos que hay en la trastienda de la medicina no son algo que pueda considerarse del todo novedoso. Ahora mismo, a raíz de la pandemia de coronavirus, se han hecho denuncias contra la OMS por supuesto engaño y colusión con las empresas farmacéuticas que pusieron esto en primer plano. Pero hasta qué punto se oculta detrás del sistema sanitario una oscura trama de intereses no es tan conocido y es, precisamente, lo que ilumina este libro que fue escrito antes de la pandemia por Antonio Sitges-Serra, ex jefe del Departamento de Cirugía del Hospital del Mar, en Barcelona.

«La medicina es hoy un gran negocio». Con esas siete palabras, que lo dicen todo, abre su clarificador ensayo este profesional, que posee una extensa trayectoria académica, y ha publicado más de cuatrocientos artículos científicos, además de colaborar en cerca de cien libros. Lo que sigue es la explicación de ese primer aserto, en un recorrido ameno y cautivante que se sumerge en el lobby médico-industrial, indaga en las consecuencias de la actual tecnolatría, exhibe el pingüe negocio de los Congresos médicos y deja a la vista los artículos fraudulentos en las revistas científicas.

El libro surgió de una columna que había escrito el autor en «El Periódico de Catalunya» que se titulaba «Si puede, no vaya al médico», donde advertía de los peligros que entraña acudir a un médico si se está en buen estado de salud. Esa columna derivó en una entrevista colgada en Youtube, que a su vez interesó a un editor argentino de Libros del Zorzal.

Su mayor acierto es poner a la medicina dentro de un cuadro cultural más amplio, cuya nota saliente es el miedo que profesan hoy las personas a la muerte, una novedad que desde principios del siglo pasado dio un vuelco a nuestra civilización. Por esa hendija, y también por el consumismo hedonista imperante, se cuela la confianza en la tecnociencia como un instrumento salvífico y la comercialización del miedo a enfermar.

Pero las formas que adopta esa comercialización, y que aquí se van desgranando, son espeluznantes: mentiras estadísticas que encubren la promoción de supuestos avances terapéuticos; codicia de la industria farmacéutica para imponer vacunas; avidez de los médicos, y hasta sobrediagnósticos y sobretratamientos, que se suman a una hipocondría social ya extendida y fomentada por los medios.
Hay tramos del ensayo donde se revelan manipulaciones que no tienen desperdicio. Sitges explica que el sobrediagnóstico se da incluso por cambios de biométricas, es decir de los parámetros de normalidad, lo que produce de un día para el otro un aumento de enfermos y de pruebas diagnósticas.

Debido a la definición de imágenes que han alcanzado los equipos, no es infrecuente, como expone el autor, que personas sanas se realicen chequeos rutinarios en los que se les encuentre algo, por ínfimo que sea, que los introduce en un ciclo de estudios y fármacos que a veces terminan por enfermarlos en serio o hasta causarles la muerte. La predicción de Aldous Huxley, «la medicina avanza tanto que pronto estaremos todos enfermos», bien puede resumir la advertencia de fondo del autor.

Sitges, en suma, carga contra los abusos y efectos adversos de la medicina, sin caer en la apología de medicinas alternativas, y ofrece una mirada provocadora que es una invitación a pensar.(FUENTE:LA PRENSA/ POR AGUSTÍN DE BEITIA)

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