La función menos pensada

El chascomunense Martín Mendivil, actor y productor de teatro, gestiona en la ciudad de las diagonales la sala “La Mercería Teatro” y es parte del colectivo Red de Salas de la provincia de Buenos Aires. En diálogo con el portal web ANTI se refirió a la entrega de alimentos que realizan y reiteró la emergencia de los trabajadores de la cultura.

Este miércoles, en la Fábrica Cultural “En eso estamos”, ubicada en calle 62 entre 1 y 115 de La Plata, voluntarios de la Red de Salas de la provincia de Buenos Aires organizaron alimentos cedidos por el Gobierno Nacional que serán distribuidos entre distintos artistas de la capital bonaerense. El chascomunense Martín Mendivil, actor y productor de teatro, gestiona en la ciudad de las diagonales la sala “La Mercería Teatro” y es parte del colectivo desde su creación en abril. En diálogo con ANTI se refirió a la entrega de alimentos y reiteró la emergencia de los trabajadores de la cultura.
En horas de la mañana de ayer, compañeros de la Red de Salas Teatrales, armaron bolsones de comida para ser repartidos en los próximos días, “Nación realizó un listado de beneficiarios con artistas de distintas disciplinas que hayan participado en programas culturales, sean del Fondo Nacional de las Artes, o bien, de cualquier otro organismo estatal vinculado con la cultura”, explicó Martín Mendivil respecto del criterio de selección.
La Red de Salas de la provincia de Buenos Aires surgió en abril de este año, “con la extensión del aislamiento pasamos a tener mucha fuerza y representatividad”, comentó el actor y destacó que el colectivo “incluye a 108 espacios de 52 ciudades distintas, tiene fuerza a pesar de ser nueva”. Además de La Plata, se establecieron otros diez puntos de entrega de alimentos en todo el distrito bonaerense.
Respecto del nuevo rol del artista en tiempos de pandemia, el productor teatral opinó que “las sensaciones son encontradas” y agregó: “Está bueno el reconocimiento a la nueva organización, el hecho de que los alimentos lleguen a la Red de Salas significa que el Estado valora nuestro fuerte conocimiento del territorio y sabe que somos laburantes del campo popular. Por otro lado, nos activa un deber moral, muchos de nuestros compañeros la están pasando mal y no podemos plantearnos la opción de dar una mano o no, corresponde colaborar, ya es una cuestión ética”.
Por otra parte, Martín consideró que la intención de la Red de Salas es “ser crítica, pero no destructiva. Venimos planteando nuestra creencia en una democracia participativa y no representativa, es decir, nos enorgullece repartir alimentos y parece el comienzo de algo, pero también queremos discutir políticas públicas, generar ordenanzas municipales, leyes provinciales y nacionales. Sabemos en cuerpo presente lo que le pasa al sector”.
Según el artista “la pandemia expuso la precariedad de datos que tiene el Estado respecto de la actividad, lo cual no permite organizar ni siquiera el corto plazo”, así como evidenció que “la cultura está en el fondo, aunque no se da solo en Argentina”. En ese sentido, “otra paradoja es que la gente consume contenidos culturales como nunca a través de las redes, pero el artista no puede monetizarlo porque es difícil desde la virtualidad. Está claro que la sociedad necesita leer un libro, escuchar música, ver un espectáculo de teatro en línea, pero falta el reconocimiento para nosotros como trabajadores”, destacó.
Por último, Martín Mendivil, que en Chascomús forma parte del grupo teatral “El Esférico” y participa también del colectivo TICCH, consideró que “si bien hubo líneas de acción para paliar la crisis, como este tema de los bolsones, no fueron suficientes, hay compañeros que se quedaron afuera” y reclamó, además, disposiciones para regularizar el trabajo en las salas y espacios culturales: “Más del 50 por ciento no están habilitados y no es por falta de voluntad, sino que no existen ordenanzas específicas en los municipios para avalar su apertura. No se trata de un comercio. Estas disposiciones y el registro de artistas de a poco se va canalizando, en parte por la presión nuestra, pero por lo menos hay un diálogo real”, cerró. (Fuente ANTI – Foto Mariana Arocena. Comunicadora y fotógrafa de revista La Pulseada).

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