La Sputnik V, una vacuna de vectores virales no replicantes

La rusa es la primera vacuna que llegará al país. La gran ventaja que tiene es que se puede almacenar a una temperatura de +2 a +8 grados Celsius, lo que hace más sencilla la logística para su traslado.

La Sputnik V, desarrollada por el Instituto de Investigación Gamaleya de Rusia y que llegará a Argentina antes de fin de año, es una de las primeras vacunas que comenzó a aplicarse para dar fin a la pandemia de coronavirus. Según se informó, tiene una efectividad superior al 95% a los 21 días de la segunda dosis, de acuerdo a los resultados preliminares de sus estudios de fase 3. Esta vacuna “se basa en una plataforma segura y eficaz de vectores adenovirales humanos”, señaló Kirill Dmitriev, presidente del Fondo de Inversión Rusa (RDIF).

La Sputnik V utiliza una plataforma (o tecnología) llamada de vectores no replicantes. Los vectores son virus que se modifican genéticamente para que no tengan capacidad de reproducirse en el organismo (y por tanto inocuos) y se usan para transportar material genético del virus del que se quiere inmunizar.

La bioquímica Débora Marcone, especialista en virus respiratorios, investigadora del Conicet e integrante la Cátedra de Virología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, expresó a DIB que hay varias formas de desarrollar vacunas. “Se pueden utilizar virus inactivados, esto quiere decir que no producen ninguna infección en la persona que se está vacunando, porque los virus inactivados no son capaces de replicar, son pedacitos del virus que se inoculan para generar esa respuesta inmune”, indicó, y explicó que “también existen partículas virales vacías, que es como si fuera la cáscara del virus, sin el material genético y sin las proteínas que puede llevar dentro, para que el sistema inmune reconozca estas proteínas de la superficie viral”. En esa línea, describió que “existen otros tipos de vacunas basadas en vectores virales, en las que se va a utilizar algún virus y se va reemplazar alguna versión de su genoma con el material genético de la proteína que queremos que se sintetice en el individuo para que se genere la respuesta inmune”. En esta última modalidad se inscribe la del Centro Gamaleya. Agregó que “las más novedosas son vacunas ADN o ARN que codifican para que las proteínas del virus se puedan sintetizar dentro del individuo y se monte la respuesta inmune contra estas proteínas”.

El 24 de noviembre, el Centro Gamaleya y el RDIF anunciaron los resultados positivos del segundo análisis de datos provisionales de los ensayos clínicos de fase 3, doble ciego, aleatorizados y controlados con placebo.

La evaluación de la eficacia se llevó a cabo entre 18.794 voluntarios 28 días después de recibir la primera dosis (7 días después de la segunda dosis) de la vacuna o placebo sobre la base de 39 casos confirmados de coronavirus, de los cuales 31 se dieron en quienes habían recibido placebo y 8 en los inoculados con la vacuna.

Una ventaja de la Sputnik V sobre otras candidatas es que la forma liofilizada (seca) de la vacuna se puede almacenar a una temperatura de +2 a +8 grados Celsius, lo que hace más sencilla la logística para su traslado y almacenamiento.

El 4 de septiembre la revista The Lancet publicó un artículo de investigación sobre los resultados de los ensayos clínicos de fase I y fase II de la vacuna que no mostró eventos adversos graves y una respuesta inmune efectiva de los vacunados.

Los suministros de vacunas para el mercado mundial serán producidos por los socios internacionales de RDIF en India, Brasil, China, Corea del Sur y otros países.

Fases de desarrollo

Acerca de los tiempos y las fases de desarrollo de las vacunas en el marco de la pandemia, Marcone apuntó que “si bien se están acortando los tiempos para tener una vacuna aprobada y lista para aplicar a la población, en realidad lo que se está haciendo es llevar las distintas fases en simultáneo, lo que no se está haciendo es terminar una fase para comenzar con la siguiente. Pero los estudios de seguridad y eficacia, que hay que llevar a cabo, se están realizando”.

La especialista en virus respiratorios reflexionó sobre la importancia de la vacunación en general, más allá del caso del desarrollo para combatir la pandemia. “Después del acceso al agua potable y segura la vacunación es la intervención del hombre que más ayudó a prevenir enfermedades y disminuir la mortalidad en el mundo”, expresó Marcone. “Si no existieran las vacunas no existiría el mundo como lo conocemos hoy en día. La viruela fue erradicada del planeta gracias a la vacunación y estamos cerca de erradicar al polio virus, que ha causado enfermedades con secuelas discapacitantes”, precisó la bioquímica. (DIB) AR

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