Los intendentes libran sus propias batallas por la gobernabilidad local

En las PASO, el Frente de Todos perdió en 43 comunas que gobierna y busca revertir esos resultados o achicar la brecha para no ver comprometidos sus concejos deliberantes.

A nivel local, los intendentes también librarán una dura batalla el domingo por la gobernabilidad en sus municipios. El Frente de Todos (FdT) deberá revertir o al menos acortar distancias en 43 comunas en las que es oficialismo y cayó en las PASO ante Juntos, para no complicar su situación en los concejos deliberantes de cara a los dos años que restan.

Juntos –que libró en las PASO más de un centenar de internas– logró imponerse en 101 distritos, pero quedó obligado a repuntar también en cuatro comunas en las que gobierna y perdió ante el peronismo: Lanús, de Néstor Grindetti –jefe de campaña de Diego Santilli–; Pinamar de Martín Yeza; Brandsen de Daniel Cappelletti y General Villegas de Eduardo Campana.

Tras la derrota del FdT, los intendentes peronistas adquirieron un fuerte protagonismo de cara a las generales. Se apostó por territorializar la campaña con la idea de focalizar en las demandas y particularidades locales. Recorridas barriales, visitas a fábricas e inauguración de obras, y la presencia de dirigentes de peso, signaron la agenda proselitista. Así como también, la realización de festivales y ferias para el envión anímico.

La apuesta realista de varios jefes comunales es achicar distancias para lograr sostener una leve ventaja o una situación de paridad con la oposición en los concejos deliberantes, la elección que preocupa primero a los alcaldes.

En Quilmes, por ejemplo, donde gobierna la referente de la Cámpora, Mayra Mendoza, , el oficialismo apuesta a descontarle algunos puntos a Juntos para evitar que repita el 42,4% de los votos obtenidos. Es que de mantenerse ese resultado, la oposición se llevaría 7 de las 12 bancas que están en juego y pasaría a quedar con la mayoría en el recinto.

Sin dudas, las internas locales que los candidatos de Juntos libraron en la gran mayoría de los municipios fortalecieron el triunfo. Un desafío ahora para ese espacio será contener la mayor cantidad posible de esos votos en la sumatoria final y evitar fugas.

Por ejemplo, en Pehuajó, un distrito en el que el kirchnerismo gobierna desde 2007 de la mano de Pablo Zurro, la oposición acumuló la mayor cantidad de sufragios, pero con la suma de sus tres corrientes internas: 10.700. El FdT cosechó 8.850 votos, con una sola nómina, que lleva incluso al jefe comunal en el séptimo lugar.

Asimismo, en Bolívar, el candidato del oficialismo Pablo Soria, fue el más votado a nivel local: recaudó 6681 votos y obtuvo el 36,30%. Mientras que Juntos se impuso en el acumulado en la sumatoria de votos del radicalismo –que ganó la interna– y el PRO con el 41,89%.

En Tigre, la lista que encabeza Gisela Zamora, esposa del intendente, cosechó un 34,8%, cinco puntos menos que lo que totalizó Juntos con la sumatoria de las dos internas, que obtuvieron 10 mil votos más que la del oficialismo. En el Concejo Deliberante, el FdT cuenta con 15 bancas y pone en juego 8, pero con la performance obtenida en las PASO parece difícil que pueda retenerlas todas. Juntos, por su parte, tiene las 9 restantes y de mantenerse el resultado podría aspirar a sumar tres.

Un panorama complicado se vislumbra a priori en Mercedes, donde gobierna Juan Ignacio Ustarroz, primo del ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro. Allí, la sumatoria de las dos listas de Juntos se impuso por 17 puntos a nivel local sobre la nómina del FdT que lidera Florencia Comalini.

Los desafíos de la “boleta corta”

Los intendentes “independientes” que decidieron apostar a la boleta corta quedaron atrapados en la “grieta” en las PASO y sus listas de concejales cayeron al tercer lugar, atrás de de Juntos y el FdT. Esa situación, de repetirse el domingo, podría complicar seriamente a los alcaldes en los concejos. Guillermo Britos, de Chivilcoy, es el único que se impuso, aunque fue una elección muy pareja. Tiene ahora el desafío de ampliar la diferencia.

La estrategia de campaña, en esos casos, fue hacer énfasis en la gestión local y evadir así la nacionalización de la elección. Tarea difícil.

En Tres Arroyos, la lista del Movimiento Vecinal de Carlos Sánchez quedó en tercer lugar con el 23% en las PASO. Tampoco logró buen desempeño la nómina de Carlos Bevilacqua con su fuerza Acción por Villarino con la queobtuvo un 22%.

En Salliqueló, la nómina de Juan Miguel Nosetti obtuvo un magro 18%, casi la mitad de los puntos obtenidos por el FdT y a una distancia abismal del 45% de Juntos. Y Acción por Tornquist, de Sergio Bordoni –quien en 2019 abandonó Juntos por el Cambio– tampoco logró saltar la “grieta” con un 19%, muy lejos del 50% de Juntos y del 30% del peronismo.

Con “Nueva Necochea”, Arturo Rojas –integrante del Partido FE que decidió ir por fuera del FdT– también cayó al tercer lugar con una cosecha del 16% de los votos.

Consolidar triunfos y ampliar márgenes

En 85 municipios, en tanto, coincidió la fuerza ganadora con la gobernante. Por ejemplo, en La Matanza, el oficialismo se impuso cómodo y no peligra su mayoría en el concejo: le sacó unos 20 puntos a Juntos, pero allí la apuesta está en ampliar el margen, ya que pese al triunfo en las PASO se perdió un gran caudal de votos en los tres niveles respecto a la elección de 2019.

Algo similar ocurre en Lomas de Zamora, donde la apuesta no solo es cuidar lo cosechado. La idea es recuperar los sufragios que se perdieron desde 2019 y ampliar aún más la diferencia de 10 puntos que el Frente de Todos le lleva a Juntos a nivel local.

Más de 10 puntos de ventaja también sacaron los oficialismos de Juntos en Tres de Febrero, La Plata y San Nicolás quienes esperan cómodos los resultados. En Mar del Plata, gobernada por Guillermo Montenegro, esa distancia entre las listas locales fue de 20 puntos a favor de Juntos; en Bahía Blanca, de 26; en Azul, de 25 puntos y en Tandil, de 28. (DIB) MCH

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