Los ministros apuntados por Cristina Kirchner buscan preservar su cargo

«Cristina es una locomotora, va para adelante y no frena», se lamentaban, durante el fin de semana, cerca de uno de los ministros más cercanos al presidente Alberto Fernández, preocupado -como todo el gabinete- por la arenga de la vicepresidenta Cristina Kirchner en La Plata, donde pidió que «vayan a buscar otro laburo» a ministros y funcionarios que «tengan miedo o no se animen», sin dar nombres, pero con los destinatarios de siempre.

El estado de incertidumbre, para el gabinete, quedó confirmado por declaraciones del propio jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, en las que solo dejó a salvo al Presidente y su vice de eventuales cambios. «Otra vez hablamos de lo mismo», refunfuñaban desde un despacho albertista, en alusión a la presión del cristinismo contra ministros cercanos al Presidente.

Cada uno a su manera, desde distintos despachos salieron a despegarse del radar cristinista, empeñado en provocar cambios y eventualmente eyectar de sus cargos a los «ministros que no funcionan», parafraseando a la expresidenta.

El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, afirmó que la cartera que él conduce es «lo mejor que tiene el Estado» porque históricamente el organismo «combina gente que tiene garra, corazón y vida», y destacó tanto su relación con el Presidente como su admiración por la expresidenta, que «tocó el corazón de las personas y de las personas más humildes», según afirmó el ministro.

Otro de los funcionarios cercanos al Presidente, su jefe de asesores, Juan Manuel Olmos, salió durante el domingo a apoyar las críticas de la vicepresidenta -avaladas también por Fernández- contra la Corte Suprema. «Nadie puede decir objetivamente que la Corte está funcionando bien, esto no es un ataque a la Corte», afirmó el funcionario en declaraciones a Radio 10. «Cuando tiene un ojo puesto en la tapa del diario y otro en la Constitución, comete errores, y eso no puede suceder», dijo Olmos, miembro del círculo de dirigentes del PJ porteño que gozan de la confianza del Presidente, y habitualmente cultor del bajo perfil. «Hicimos muchas cosas bien», afirmó el ministro de Salud, Ginés González García, y destacó que «lo que pidió Cristina (en referencia a la reforma del sistema de salud) ya lo estamos haciendo», dijo el ministro a América 24, en una jornada en que la llegada de la vacuna desde Moscú y la preocupación por la nueva cepa llegada desde Gran Bretaña fueron motivos de preocupación.

Pensamiento

Uno de los amigos del Presidente, el diputado nacional Eduardo Valdés, también coincidió en que «debería haber cambios para oxigenar el gabinete». Y arriesgó: «Yo creo que Alberto lo está pensando», dijo. No dio nombres, pero sí apuntó a sectores como «comunicación, salud y en el área política». Desde otro despacho relativizaron estas declaraciones y pidieron «estar más atentos a lo que escribe (Horacio) Verbitsky o Alfredo Zaiat» para descifrar los sectores apuntados por la vicepresidenta.

Allegados a la expresidenta creen, sin medias tintas, que los cambios deberían producirse «a más tardar luego del operativo de vacunación» que se espera para el verano. Señalan a la ministra de Justicia y socia del Presidente en su estudio jurídico, Marcela Losardo: a su par de Trabajo, Claudio Moroni; al ministro de Producción, Matías Kulfas. Algunos lo extienden al canciller Felipe Solá, por lo que consideran una posición «equivocada» en relación con la Venezuela de Nicolás Maduro. «Cristina en La Plata ordenó todo, en relación con la unidad y la línea política y económica. Orientó al Gobierno para el tiempo que se viene», afirmó a la nación José Cruz Campagnoli, miembro de la Internacional Progresista y del Espacio Puebla, que también integran otros miembros del kirchnerismo duro. «Felipe no tiene miedo, trabaja y va al frente», lo defendieron desde la Cancillería, y apuntaron contra «dirigentes marginales, funcionales a Cristina, que es demasiado inteligente para que este sector los represente», retrucó otro funcionario.

Por: Jaime Rosemberg (Fuente: La Nación)