Patricia Bullrich viajará a Córdoba para participar de un nuevo banderazo que no logrará cerrar la grieta en Juntos por el Cambio

La protesta de esta tarde contra el Gobierno tendrá como uno de sus ejes la situación de los jueces desplazados y se dará en medio de un fuerte debate en la oposición sobre la designación de Rafecas y la relación con el oficialismo. Qué dicen los duros y los moderados de JxC

Patricia Bullrich participará del nuevo banderazo de esta tarde contra el Gobierno desde la ciudad de Córdoba junto con legisladores y dirigentes provinciales del PRO. Una vez más, la presidenta del partido que fundó Mauricio Macri fue la única referente de Juntos por el Cambio que convocó a la protesta a través de las redes sociales y que confirmó su presencia. El resto de la coalición opositora sigue apostando silenciosamente a que una fuerte movilización de la gente ayude a cambiar el rumbo oficial, al que ven atrapado en la dinámica de las diferencias entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

“El #8N marchemos para pedirle a los jueces Bruglia, Bertuzzi y Castelli que no renuncien a sus causas. Más allá del fallo, los jueces siguen en sus cargos hasta el próximo concurso, que puede demorar años. ¡No nos resignemos!”, publicó Bullrich en Twitter. La situación de los magistrados desplazados será uno de los ejes del banderazo, que en la Ciudad de Buenos Aires fue convocado para las 17 en el Obelisco y a las 19 en la Plaza de Mayo.

La protesta, como en las anteriores oportunidades, será replicada en las principales ciudades del país e incluso es motorizada desde algunos sectores específicos como el campo, sensibilizado luego de la ocupación ilegal del predio de los Etchevehere en Entre Ríos por parte del dirigente social Juan Grabois, a quien elogió el Presidente porque, aunque no justificó la toma, dijo que “detrás de su planteo hay algo serio, razonable, algo para discutir”.

El banderazo del 8N encuentra a la oposición con los mismos dilemas de los últimos meses: el ala dura de Juntos por el Cambio promueve y celebra su realización, mientras que el ala moderada oscila entre la percepción de algunos de que no es momento para movilizarse por los riesgos sanitarios y la conclusión de otros de que hay que dejar que la sociedad se exprese espontáneamente sin necesidad de involucrarse desde la política.

En la coalición opositora ya no sorprenden las posturas encontradas respecto de las movilizaciones contra el Gobierno: hace meses que se acordó que la participación o no en los banderazos responde a decisiones individuales y no partidarias.

Aun así, las diferencias en JxC se agravaron luego de que Elisa Carrió reapareció en público para pedir el apoyo a Daniel Rafecas como procurador y criticar a Mauricio Macri (“ya fue”, dijo), pero, en particular, tras la foto que armó en su chacra de Exaltación de la Cruz para mostrarse al lado de Horacio Rodríguez Larreta María Eugenia Vidal, dos moderados de Juntos por el Cambio.

Los movimientos de la fundadora de la Coalición Cívica tienen que ver con su preocupación por las derivaciones de la carta pública de Cristina Kirchner. Desde su mirada, la vicepresidenta “ha vaciado de poder a Alberto Fernández” y por eso advirtió: “No soy amiga de Alberto Fernández, pero es mi Presidente, lo votó la ciudadanía y hay que fortalecerlo”.

En esa misma línea de pensamiento, Carrió pidió el respaldo para Rafecas, mientras dirigentes del ala dura de Juntos por el Cambio como Mauricio Macri y Patricia Bullrich son partidarios de no llegar a ningún acuerdo con el oficialismo. Por eso los más intransigentes celebraron que la postura acordada en el Zoom del miércoles pasado de JxC haya sido la de no pronunciarse sobre el Procurador General hasta que el Senado avance con el pliego de Rafecas.

No prosperó la idea de los moderados de la coalición, representados por Horacio Rodríguez Larreta y Carrió, que eran partidarios de explicitar el apoyo a la candidatura del magistrado como jefe de los fiscales para evitar que Cristina Kirchner avanzara para bajar a Rafecas, a quien no quiere, y designar en ese puesto a alguien de su confianza.

Sugestivamente, o no, el Frente de Todos sigue sin poder (o querer) unificar una postura sobre la propuesta de Rafecas para la Procuración, pese a que es el postulante elegido por Alberto Fernández. El pliego del juez entró en el Senado el 12 de marzo y desde entonces está cajoneado. Recién el miércoles pasado, poco antes del Zoom de Juntos por el Cambio que iba a debatir el tema, la ministra de Justicia, Marcela Losardo, ratificó lo que parecía obvio, pero hasta entonces estaba en duda: “Daniel Rafecas es el candidato del Presidente y esperamos que el Senado acompañe”, dijo.

Desde el kirchnerismo duro le contestó el diputado Leopoldo Moreau, quien consideró que “es extraño que la ministra aparezca solamente para lo de Rafecas cuando hace seis meses estamos debatiendo cuestiones judiciales como el caso Stornelli, la situación del procurador Casal y la reforma de la Justicia, nada más y nada menos».

Los vaivenes del oficialismo sobre este tema no hicieron más que darle la razón a los duros de JxC: «El problema del Procurador no es de la oposición y no tiene que ver con la intransigencia de un sector sino con la racionalidad: meterse en el medio de la pelea entre Alberto y Cristina es suicida”, advirtió un dirigente cercano a Macri.

Para el sector dialoguista de Juntos por el Cambio, darle señales de apoyo a Alberto Fernández en este momento “fortalecerá la gobernabilidad y evitará que la crisis económica se agrave por culpa de la política”. Por eso dirigentes de esa fracción opositora, como el gobernador de Jujuy, el radical Gerardo Morales, comenzaron reservadas charlas con miembros del gabinete nacional para sondear las posibilidades de un diálogo institucional entre ambas partes.

Los opositores del ala dura discrepan con esa estrategia y se preguntan “para qué tomar una posición sobre el diálogo político si nadie formalizó la invitación para comenzarlo; hasta ahora, sólo fue una propuesta de la vicepresidenta”. Y advierten que “si el Presidente llegara a convocar a un acuerdo debería sumarse Cristina porque, si no, quizá pactamos algún tema con Alberto y a los dos minutos podría llegar una desautorización del Instituto Patria, como sucedió con Rafecas”.(Fuente:Infobae/ Por Ricardo Carpena)

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