Por qué el impuesto inmobiliario fue uno de los factores que trabó la ley impositiva de Kicillof

Uno de los principales puntos cuestionados por la oposición es el aumento del 75% del impuesto inmobiliario para los sectores de mayores recursos, pero de qué se trata y qué dice el proyecto.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, acusó a la oposición de adoptar una «actitud irresponsable» y generar una «situación muy penosa» al no dar quórum para debatir en la Legislatura Bonaerense la Ley Impositiva para el 2020, y dio detalles sobre el impuesto inmobiliario, el más controvertido de la discusión.
El mandatario provincial explicó que «el impuesto inmobiliario está subiendo, en promedio, lo mismo que la inflación del año pasado» y defendió la «progresividad» del aumento de impuestos propuesto por el Poder Ejecutivo. «Para aquellos propietarios de propiedades más valiosas hay un aumento mayor y los de menor superficie tienen un aumento menor a la inflación», agregó.
Uno de los principales puntos cuestionados por la oposición es el aumento del 75% del impuesto inmobiliario para los sectores de mayores recursos. «En el caso del impuesto inmobiliario rural, el 75% es para doscientos propietarios de más de dos mil hectáreas. Si pagan en una cuota tienen 20% de descuento», explicó.
Sobre el impuesto inmobiliario urbano, el Gobernador detalló que de los 4 millones y medio de contribuyentes «el 94% pagaría un aumento anual de hasta 7.500 pesos, en el que la mitad es mil pesos». «Este es un impuesto que en términos de recaudación no es sustancial, representa el 4% de todos los ingresos de la provincia, es un impuesto diminuto pero es el más progresivo», defendió.
Más en detalle, el Gobierno propone que el 86% de los contribuyentes afronten aumentos menores a 3.500 pesos para todo el año, lo que equivale aproximadamente a 3,8 millones de contribuyentes de los 4,5 millones que afrontan el Impuesto. Ya en el siguiente rango, el 90% de los contribuyentes, deberá afrontar aumentos de entre 3500 y 5000 pesos.
El ministro de Hacienda, Pablo López, explicó días atrás: «Para las propiedades de menor valor, la variación máxima es de 15 por ciento y en el segmento que le sigue la variación no supera el 35 por ciento».
Ahora bien, desde la oposición querían reducir el impacto de la suba del 75% del impuesto inmobiliario “y estábamos dispuestos a discutirlo, pero no vinieron y ahora tenemos que pensar como obtenemos los fondos que necesitamos para llevar adelante las emergencias y los vencimientos de deuda que nos dejaron. Fueron un gobierno para ricos y ahora hacen una oposición para ricos», dijo el Jefe de Gabinete provincial, Carlos Bianco.
Roberto Costa, el presidente del bloque de Juntos por el Cambio, le respondió al asegurar que «nuestro primer planteo fue sobre el impuesto inmobiliario rural y el impuesto inmobiliario urbano. Ellos nos dijeron que estaban dispuestos a dialogar, pero hoy nos dijeron que del 75% no querían hablar, porque si lo cambiaban no era la Ley de ellos. Ese es el problema, creer que la Ley era de ellos. La Ley es para todos los bonaerenses”.
¿Qué decía el proyecto? Para el caso de los urbanos, establecía las siguientes escalas: propiedades hasta $303.705; de hasta 35%, entre $303.705 y $498.021; de hasta 50%, entre $498.021 y $680.877; de hasta 75%, si la valuación fiscal es superior a $680.877.
Para el impuesto rural la primera escala era de 15% cuando las valuaciones de la tierra sea de hasta $260.870; de 35%, entre $260.870 y $816.075; de 55%, entre $816.075 y $3 millones; de 55%, más de $3 millones y cuando la superficie de la tierra sea inferior o igual a 2.000 hectáreas; de 75% cuando las valuaciones sean superiores a $3 millones y la superficie de la tierra de más de 2.000 hectáreas.

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