Una joven creó un remis para mujeres llamado “Ubre” y Uber la intimó judicialmente

Se trata de Solange Barroso, oriunda de La Matanza. Recibió una carta documento de la empresa por la similitud del nombre.

Una mujer oriunda de La Matanza lanzó un emprendimiento de transporte especialmente para mujeres al que denominó “Ubre”, y recibió una carta documento por parte de la empresa Uber instándola a que cambie la denominación por ser “muy similar y confundible”.

La mujer, Solange Barroso, es una profesora de teatro de 36 años, que según contó a la agencia estatal Télam, “necesitaba un ingreso extra de dinero” y decidió hacer viajes en su auto particular como remis, pero solo para mujeres.

Barroso aseguró que transportando mujeres da “un servicio en espejo: yo me siento más segura y mis pasajeras también, me lo dicen todo el tiempo y me cuentan malas experiencias que vivieron con choferes”.

La mujer explicó que el nombre “tiene que ver” con ella y su amor por los animales, y recordó que “hace un tiempo” empezó un negocio de comida vegana al que llamó “Vaca madre”.

Barroso sostuvo que dado que ya tiene clientas fijas decidió “proteger la marca” y por eso fue a inscribir el nombre en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial” (INPI).

Una vez iniciado este proceso, Barroso decidió diseñar una imagen con su número para que quienes quisieran contratar el servicio pudieran hacerlo a través de Whatsapp.

Además, cuando lo subió en su cuenta personal de Facebook, el posteo fue compartido más de 3 mil veces.

Unos días después le llegó una carta documento a nombre de “Uber Technologies, Inc” en donde se le solicitaba “desistir de su solicitud de registro de la marca UBRE” y “cesar inmediatamente todo uso” de la misma.

Según el documento enviado por Uber, “la marca” que Barroso pretende utilizar “es muy similar y confundible con el de la empresa multinacional y señala que “en caso de no tener una respuesta dentro de los cinco días hábiles” se tomará como una respuesta negativa y se “iniciarán acciones legales”.

Barroso, asesorada por un abogado, aseguró que “no desistirá del nombre”, pero que le indicó al letrado que busque un canal de diálogo con los representantes de la empresa ya que no tiene “ganas de perder tiempo, ni energía en un litigio eterno”.

Barroso afirmó que el servicio que ella brinda no es como el de la empresa multinacional: “El mío es un servicio personalizado, conozco a cada una de mis pasajeras, sé lo que necesitan y ellas se sienten confiadas de viajar conmigo”.

Uber, creada en 2009, es una empresa de transporte de pasajeros a través de una aplicación con representación en más de 70 países y de 10 mil ciudades de todo el mundo.

Desde su creación, tuvo que enfrentar procesos legales en todo el globo, la mayoría de los cuales apuntan al incumplimiento de los derechos laborales de sus “conductores”, a los que considera socios y no empleados en relación de dependencia. (DIB)

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