La acumulación de basura, restos de comida, escombros y pastizales altos crea el ambiente ideal para la aparición de roedores e insectos que pueden transmitir enfermedades.
Uno de los ejemplos más preocupantes es el hantavirus, una enfermedad grave que se transmite principalmente por el contacto con la orina, saliva o excrementos de roedores infectados. Estos animales suelen instalarse en lugares donde encuentran refugio y alimento, como galpones cerrados, depósitos, patios descuidados o terrenos baldíos.
En este sentido, la separación correcta de residuos en los contenedores correspondientes cumple un rol importante.
Clasificar la basura, evitar que se acumulen restos de comida, mantener cerradas las bolsas y evitar dejar residuos alrededor de los contenedores, reduce significativamente las posibilidades de que los roedores se acerquen a las viviendas y espacios públicos. La falta de limpieza también puede favorecer la aparición de otras enfermedades como la el dengue y distintas infecciones respiratorias o gastrointestinales.
Muchas de ellas pueden prevenirse con hábitos simples pero constantes: sacar los residuos en los horarios indicados, separarlos correctamente, no acumular objetos en desuso, mantener el pasto corto, tapar recipientes que puedan juntar agua y ventilar los ambientes cerrados.

