Tras atravesar varias temporadas críticas en las que la sequía extrema obligó a retirar del mapa pesquero a gran parte de los espejos de agua de la región, el panorama hídrico y biológico en la zona de Chascomús ha experimentado una transformación notable.
El ingreso sostenido de importantes masas de agua provenientes de la cuenca del río Salado, sumado a un régimen de lluvias más favorable, ha permitido que el trabajo de siembra y repoblación realizado en años anteriores finalmente brinde sus frutos.
Este fenómeno no solo devolvió los niveles hídricos adecuados, sino que transportó una gran biodiversidad de especies, devolviendo el protagonismo al pejerrey, la pieza más valorada y buscada por los aficionados a la pesca deportiva en toda la provincia.
El sistema de Las Encadenadas están integrado por las lagunas Vitel, Chascomús, Adela, El Burro, Chis-Chis, Tablillas y Barrancas.
Vitel: Luego de años de una sequía que la mantuvo prácticamente inactiva, Vitel ha logrado recuperarse. Tras un verano en el que se destacaron las capturas de tarariras, la llegada de los primeros fríos ha puesto al pejerrey como el objetivo principal. Actualmente se consolida como una alternativa sumamente interesante entre las lagunas cercanas a la Capital Federal, ofreciendo resultados positivos tanto para quienes pescan de costa como para aquellos que optan por la modalidad embarcada. En este último caso, la técnica que mejores dividendos otorga es la de realizar un garete suave orientado hacia el centro del espejo de agua.
Chascomús: La tradicional laguna local se muestra recuperada y vuelve a posicionarse con autoridad en el radar del pescador. Gracias a las lluvias recientes y al intenso trabajo de repoblación llevado a cabo por la Estación Hidrobiológica de la ciudad, este ámbito presenta actualmente ejemplares de pejerrey que alcanzan los 35 centímetros. Se trata de piezas sanas y combativas que ilusionan al aficionado.
El espejo ofrece una amplia gama de servicios y la posibilidad de ser recorrido en todo su contorno para pescar.
La modalidad embarcada ha comenzado a rendir de manera satisfactoria con el uso de boyas y anzuelos pequeños, utilizando como carnada mojarra muy chica, filete de dientudo o camarón.
Adela:Esta laguna no fue una opción viable durante el año 2025 debido a su escaso nivel hídrico. Sin embargo, las últimas lluvias la han vuelto a poner en escena dentro del circuito de Las Encadenadas. Ya se pueden obtener pejerreyes de tamaños que van desde chicos a medianos. Su recuperación es un signo positivo para el conjunto del sistema hídrico regional.
El Burro: Ubicada sobre el kilómetro 135 de la Autovía 2, este espejo de aproximadamente 1.100 hectáreas se encuentra conectado con la laguna Adela.
Luego de varios años fuera de las preferencias de los pescadores, El Burro registró un pico de actividad a mediados de marzo.
La especie se encuentra firme con capturas que oscilan entre los 25 y 30 centímetros, siempre y cuando no esté planchada. Una clave para obtener buenos resultados en este ámbito es buscar los sectores donde nace el viento, utilizando bajadas cortas y seleccionando el pescado mediante el uso de mojarra mediana o filete de dientudo. Además del pejerrey, la laguna ofrece una variada compuesta por bagres, carpas y tarariras.
Chis Chis: Situada a 144 kilómetros de la Capital Federal, Chis Chis depende directamente de la dinámica hídrica de la cuenca del Salado. Tras haber estado fuera del circuito de pesca durante el año pasado, la mejora en su nivel ha permitido el reingreso del pejerrey, el cual ya se puede capturar en los pesqueros clásicos y en el sector del arroyo que la une con la laguna Tablillas. Para lograr capturas de mejor tamaño, recomiendan agrandar las carnadas y los anzuelos, especialmente en jornadas donde el viento favorece la actividad de los peces.
Tablillas: En este espejo de agua se registra actualmente una mayoría de ejemplares juveniles, con un rendimiento similar al de la vecina laguna Chis Chis. Un factor presente en esta temporada es la gran cantidad de dientudos, lo que requiere un trabajo más minucioso por parte del pescador. Hay que agrandar carnadas y anzuelos para seleccionar el pescado, que mejora en tamaño cuando sopla un poco de viento.
Barrancas: La bajante registrada en el río Salado ha tenido un impacto directo en el nivel de esta laguna, provocando un descenso en su caudal. No obstante, la pesca de pejerreyes se mantiene en un nivel de interés, especialmente bajo la modalidad de gareteo por la zona central.
En este sector se pueden cobrar piezas de la mejor talla de toda la región, pescando en la superficie con aparejos de tres boyas y bajadas de 20 centímetros. Resulta fundamental el uso de anzuelos Nro. 1 y carnadas como la mojarra mediana o el filete de dientudo teñido de amarillo para seleccionar las capturas, en un ámbito donde la abundancia de dientudos suelen complicar la jornada. (Fuente: Revista Weekend)

