Una de las placas que sacarán, fechada en 1934, dice “Al ingeniero Francisco J. Girado sus compañeros y amigos del Club de Pelota Chascomús”
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha publicado una licitación para la concesión de uso y “explotación de carácter oneroso” de una bóveda de la familia Girado, en el Cementerio de la Recoleta.
La bóveda de los Girado —ubicada exactamente en la sección 17, tablón 201, sepulturas 1 a 12 y de acuerdo con el pliego de la licitación pública, la concesión de la bóveda —que tiene alrededor de 25 metros cuadrados de superficie— será otorgada por un plazo de cinco años y se podrá instalar allí una tienda de regalos, un local de venta de comidas y bebidas y un “área de descanso y soporte” para visitantes que contraten el nuevo servicio de turismo nocturno.
La arquitectura del cementerio está protegida por ley, de modo que solo se permitirán tareas de restauración.
El Club de Pelota mencionado en una placa
No habrá alteraciones en la estructura, pero sí una nueva mano de pintura y la eliminación de las placas conmemorativas que todavía sobreviven sobre las paredes roídas del panteón: la que dedican “Al ingeniero Francisco J. Girado sus compañeros y amigos del Club de Pelota Chascomús”, fechada en 1934, y la que recuerda a Federico M. Girado, firmada por “sus compañeros del Colegio Nacional” en 1913.
Fuentes del Gobierno de la Ciudad in formaron que la bóveda fue restituida al gobierno porteño luego de un procedimiento administrativo, en el que se cumplieron todos los pasos que impone la ley mortuoria, procedimiento que prevé instancias para que los titulares sean notificados y tengan la posibilidad de interponer acciones previamente. Si bien no detallaron el destino de los restos humanos, la ley indica que, si no son retirados por familiares, corresponde enviarlos al osario o al cinerario común.
No obstante, cuando los medios de prensa difundieron la licitación, el periodista Gabriel Levinas registró en el interior de la bóveda al menos una docena féretros. Luego, según escribió, un empleado del cementerio le comunicó que algunos habían sido movidos y le adjuntó una foto de una carretilla cargada de ataúdes.
Oposición de la familia
Por otra parte, días después de conocida la iniciativa oficial, los familiares de las personas fallecidas que se encuentran en la bóveda manifestaron no haber sido informados de estos proyectos y no saber dónde fueron trasladados los cuerpos.
Así lo denunció por Radio 750 Lucía Girado, familiar de las personas que estaban en la bóveda, quien explicó que la respuesta oficialista fue, únicamente, que el asunto se publicó en el Boletín Oficial.
Agregó que “mi familia es de Tandil, o sea, mi viejo vivía en Tandil. Casi toda nuestra familia es de Ayacucho, Chascomús, Tandil y toda esa zona”.
Señaló además que “yo me enteré por las redes de este tema. Y ahí empecé a investigar. Lo que creo que pasa es que abrieron esa puerta en Junin, entonces es la primera que está cuando entrás. Y por eso la quieren utilizar”.
Este dato de la ubicación no es menor, ya que, según explicó ella misma, el Gobierno porteño informó públicamente que la decisión se debía al mal estado del lugar y a la falta de mantenimiento.
“No fui notificada, así que no sé qué es lo que pasa con mis abuelos, mi papá y la gente que está ahí”, afirmó.
Sobre el estado de la bóveda, dijo: “Lo que pasa con esa bóveda es que se va heredando la titularidad. Eso tiene una manutención. Me acercaba para arreglarla y me decían que tenía que ir el titular”.
Y añadió: “Yo me ocupo de ir a visitar a mi papá y fui viendo lo que fue pasando con el cementerio. Empezó a ser un negocio. Yo antes iba y era tierra de nadie. Después fue pasando por diferentes situaciones”.
Finalmente sostuvo que “me parece un espanto que pongan un café arriba de una bóveda de nuestros familiares”.

