La Capilla de los Negros preserva el legado de la comunidad afrodescendiente de la ciudad desde su edificación en 1862

A una cuadra de la laguna, en la intersección de bulevar Presidente Perón y Venezuela, se ubica la Capilla de los Negros.
El edificio fue construido en 1862 por integrantes de la comunidad negra recientemente libertos como espacio de reunión y práctica cultural.
El Estado Nacional declaró al inmueble como Monumento Histórico Nacional en 1962.
Desde 2001, la capilla integra la «Ruta del Esclavo», proyecto impulsado por la UNESCO para visibilizar la trata transatlántica de personas.
El sitio constituye una de las cuatro locaciones de memoria reconocidas por esta iniciativa internacional dentro del territorio argentino.
Soledad Luis, nieta de Eloísa González de Soler y trabajadora de la dependencia municipal de Turismo, desempeña tareas de guía e interpretación en el lugar.
Eloísa González de Soler era nieta de Luciano Alsina, uno de los pobladores que participó en la edificación original del predio.
Eloisa inició el mantenimiento del edificio a los 17 años de edad y asumió los pagos impositivos del predio.
Tras 35 años de gestiones administrativas, obtuvo la titularidad del terreno mediante el trámite de prescripción treintañal.
A un costado del edificio histórico, construyó su vivienda particular, donde crió a sus diez hijos mientras continuaba con el cuidado de las instalaciones.
Las reuniones tradicionales de la comunidad, acompañadas por ejecuciones de tambores, dieron origen a la denominación del barrio El Tambor.
El interior de la estructura alberga estampitas, imágenes religiosas, velas y objetos diversos depositados por los visitantes.
La designación de Capilla de los Negros fue adoptada por los propios residentes y se conservó en la posterior norma de declaración patrimonial.
La Comuna organiza en el predio visitas guiadas dramatizadas que cuentan con la participación de actores y músicos de la localidad.
Estas representaciones con contexto histórico se realizan también en las dependencias de la Casa de Casco y en la Vieja Estación del Ferrocarril.
El edificio abre sus puertas durante los fines de semana con acceso libre y opción de contribución voluntaria para el mantenimiento del predio.