El obispo diocesano Mons. Juan Ignacio Liébana y el obispo auxiliar Mons. José María Baliña presidieron este jueves las celebraciones centrales en honor a Nuestra Señora de la Merced, patrona de la ciudad y de la diócesis.
Las actividades patronales se iniciaron con la procesión por las calles de la ciudad, de la que participaron sacerdotes, abanderados de la Escuela Nuestra Señora de Luján, el grupo Scout Martín Miguel de Güemes, niños de catequesis y feligreses.
En el trayecto por la planta urbana, la comitiva detuvo su marcha frente al Hogar de Ancianos de la calle Belgrano, donde los religiosos ingresaron a saludar a los residentes y al personal de la institución.
Posteriormente, en la Iglesia Catedral de Nuestra Señora la Merced, se realizó el rezo del Santo Rosario previa Misa concelebrada por las autoridades eclesiásticas y los sacerdotes del clérigo diocesano.
Una invitación a recuperar la libertad
En su homilía, el obispo diocesano expresó que “esta celebración de la Virgen de la Merced invita a renovar la alianza con María, reconociéndola como Madre, protectora y patrona de la libertad”, y propuso pedirle especialmente la liberación de tres esclavitudes de nuestro tiempo: la atención cautiva en las pantallas, el individualismo y la desesperanza.
La primera esclavitud señalada fue la dependencia de la tecnología y de la economía digital de la atención. Citando al Papa León XIV, advirtió sobre plataformas que buscan “captar el tiempo y la mirada de los usuarios, explotando sus fragilidades y debilitando la libertad interior” (MH 170).
Por ello, invitó a recuperar la libertad interior mediante una “verdadera higiene de la atención”, con espacios de silencio, lectura y reflexión, además de límites frente a la sobreestimulación digital (MH 146). En este sentido, señaló que “la tecnología debe ser utilizada como instrumento y no convertirse en un fin”, evitando que termine determinando nuestros pensamientos, decisiones y prioridades.
La segunda esclavitud señalada fue el individualismo, que conduce al aislamiento y al olvido del otro. La homilía recordó la necesidad de constituirnos en un “nosotros”, porque “nadie se salva solo, únicamente es posible salvarse juntos” (FT 32).
Frente a una sociedad que puede reducir al otro a una función, León XIV afirma: “La calidad de una civilización se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, por la capacidad de reconocer un rostro en el otro y no una función” (MH 114).
En este sentido, invitó a reconstruir los vínculos, recuperar la proximidad y cuidar especialmente los espacios de encuentro: “la mesa compartida, la comunidad cristiana que se reúne, la visita a quien está solo, el servicio a los pobres” (MH 239).
La tercera esclavitud planteada fue la desesperanza frente a las dificultades de nuestro tiempo. La esperanza cristiana invita a no ser espectadores resignados, sino protagonistas de la transformación: “no espectadores resignados a las fracturas sociales y culturales, ni simples comentaristas de las ruinas, sino mujeres y hombres que entran en las obras de la historia” (MH 241).
“La esperanza supone comprender que lo valioso requiere tiempo, perseverancia y sacrificio. Es confiar en que la Resurrección de Cristo tiene más fuerza que la cultura de muerte, el odio, la guerra y la destrucción”, expresó Liébana.
Por todo ello, invitó a asumir la propia responsabilidad en la reconstrucción de la sociedad: “no temamos ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo” y, como Nehemías, “oremos, proyectemos con sabiduría, trabajemos con perseverancia” (MH 16).
La homilía concluyó con palabras del Papa Francisco sobre la fuerza de la Resurrección: “Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección”.
Aunque muchas veces no podamos ver los frutos de nuestro esfuerzo, ningún gesto de amor se pierde: “no se pierde ninguno de sus trabajos realizados con amor, no se pierde ninguna de sus preocupaciones sinceras por los demás, no se pierde ningún acto de amor a Dios” (EG 276).
La invitación final fue “a seguir adelante con confianza, entregándolo todo y dejando que Dios haga fecundos nuestrosesfuerzos”.
Nuevo estandarte para la Agrupación Tradicionalista “El Nochero”
Finalizada la ceremonia, las autoridades eclesiásticas procedieron a la bendición del estandarte de la Agrupación Tradicionalista El Nochero, elaborado por la Cooperadora Textil San Cayetano.
El estandarte fue entregado a los tradicionalistas, quienes este año han propiciado nuevamente el desfile gaucho en honor a Nuestra Señora de la Merced. El desfile tendrá lugar este sábado 26 de septiembre, a partir de las 14 horas.

