El proceso para captar, tratar y distribuir el agua implica un gran esfuerzo técnico y energético, por lo que su uso responsable resulta fundamental.
En esta etapa del año aumenta la demanda de agua potable en los hogares por lo que se debe realizar un uso racional para garantizar la provisión para toda la comunidad.
Su captación, tratamiento, transporte y presurización requieren infraestructura, energía y un trabajo permanente para sostener el servicio.
El agua debe utilizarse solo para consumo humano, higiene personal y de ropa, utensilios, enseres domésticos y elaboración de bebidas y productos comestibles.
Se recomienda revisar el estado de las conexiones domiciliarias para que no haya pérdidas, ya que una canilla mal cerrada puede perder hasta 46 litros de agua por día y un inodoro con deficiencias en el flotante desperdicia 1.200 litros en el mismo período.
También se debe evitar el lavado de autos con mangueras, el riego de parques y jardines y moderar el consumo en las actividades cotidianas.
El llenado de piletas domiciliarias demanda miles de litros a la red que no pueden ser utilizados para servicios básicos, por lo que deben tomarse medidas que garanticen la conservación del agua.
Realizar un consumo responsable contribuye al ahorro de energía eléctrica necesaria para su captura, tratamiento, transporte y disposición final.

