Se considera «un soldado del presidente Macri» y no le molesta que la llamen «la ministra de hierro» del Gobierno. Mucho menos le molesta que hablen de «mano dura» en relación a su política de seguridad. En rigor, Patricia Bullrich está convencida de que «el Gobierno cambió un paradigma en temas de seguridad en la Argentina» y arriesgó: «La vuelta del kirchnerismo sería un retroceso en términos de seguridad para la gente».
La ministra de Seguridad está a punto de tomarse unas cortas vacaciones luego de un intenso año. Acaba de implementar las pistolas no letales Taser para la Policía Federal y dijo que en un futuro «la lógica indica que los policías lleven armas convencionales y no letales al mismo tiempo». Pero se ataja: para eso «falta un tiempo», porque hoy cree que aún hay sectores que la cuestionarían por esa decisión.
Bullrich recibió a Infobae en su amplio despacho de la calle Gelly Obbes y habló de todo: los objetivos para el 2019, el narcotráfico enquistado en la política, la lucha contra el terrorismo, la campaña electoral y hasta de «los riesgos» de un regreso del kirchnerismo en la Argentina.
También objetó a aquellos jueces que tienen «una mirada de la policía como victimarios y no como víctimas» ante hechos de violencia. Desechó la idea de que el gobierno de Macri pueda ser comparado con el ultraderechista presidente de Brasil Jair Bolsonaro. Y sostuvo que «al Gobierno lo cuestionan porque metimos el dedo en la llaga en todo: en el narcotráfico, los barrabravas y las mafias».


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