Bruno Ricao sigue su travesía rumbo a Esquel: “Me siento con la mente más fuerte que el físico”

En diálogo con FM Por Siempre 97.3, Bruno Ricao relató cómo avanza su impresionante desafío deportivo y solidario: unir Chascomús con Esquel corriendo y tirando de un carrito atado a su cintura. Este martes por la mañana, el aventurero chascomunense contó que se encontraba saliendo de General Roca, preparándose para ingresar a uno de los tramos más duros del recorrido.

Rumbo a El Cuy, en plena meseta patagónica

Bruno explicó que ingresaría a una zona “muy desértica”, camino al pequeño pueblo de El Cuy, ubicado a unos 128 kilómetros de la posición que tenía el martes.

“Ahora me meto en una zona donde no hay nada. Mucho viento, ruta vacía y casi sin señal. Va a ser una etapa dura, pero estoy preparado”, indicó.

Perdió la carpa y tuvo que reponerla

En los últimos días sufrió un imprevisto: perdió la carpa, un elemento fundamental para sus descansos en ruta.

“La llevaba atada, pero algo pasó. Se enganchó o se cortó… la perdí hace unos 150 kilómetros”, relató.

Al llegar a General Roca pudo comprar una nueva, abastecerse de agua, alimentos y cambiar nuevamente las cubiertas del carrito para encarar la parte más exigente de la travesía.

Ya bajó 7 kilos, pero se recupera

El desgaste físico se hace notar. Bruno contó que perdió 7 kilos en 20 días, aunque en solo dos jornadas recuperó casi 3 gracias a una mejor alimentación.

“Me estaba viniendo abajo, pero ya me siento fuerte otra vez. La mente la tengo más firme que nunca”, aseguró.

El tramo más solitario

Elegir este desvío hacia la meseta tiene un motivo claro: escapar del intenso tránsito.

“Estoy cansado del tráfico. Prefiero correr tranquilo, aunque no vea a nadie por horas. En este tramo no hay pueblos, no hay vehículos, no hay nada… sólo viento y meseta”, explicó.

La mayor preocupación es el agua, por lo que debe cargar más de lo habitual para evitar quedar varado en un desierto sin asistencia.

El apoyo de la gente, un combustible emocional

A pesar del aislamiento, Bruno siente la compañía de la gente:

“Los camioneros me reconocen, me dan agua, comida, de todo…”, sostuvo por último.