Ante la preocupación de vecinos por la presencia de abejas en la zona de la bicisenda, cercana a la laguna de Chascomús, el veterinario y apicultor Joaquín Moja brindó precisiones sobre la situación y explicó qué medidas deben tomarse para evitar riesgos.
En diálogo con FM Por Siempre 97.3, Moja aclaró que, en esta época del año, las abejas se encuentran en pleno proceso de reproducción natural, lo que provoca la aparición de enjambres y colmenas en distintos puntos de la ciudad.
Según explicó, las abejas suelen instalarse en huecos de árboles, palos de luz, chimeneas, taparrollos o estructuras abandonadas, ya que buscan resguardo del viento y la lluvia.
En el caso puntual de la bicisenda, indicó que se trata de una colmena instalada desde hace tiempo en la base de un árbol.
El especialista remarcó que las abejas no atacan, sino que se defienden, y que sólo pueden reaccionar de forma agresiva cuando se sienten perturbadas por ruidos fuertes, vibraciones o intentos de manipulación del panal. En ese sentido, mencionó que tareas como el corte de pasto con maquinaria pesada pueden alterarlas momentáneamente.
Moja destacó que las abejas que se trabajan habitualmente en la zona son abejas mansas, muy distintas de las denominadas africanizadas, y que, mientras no se las moleste, no representan un peligro para las personas.
Asimismo, recomendó que, ante la detección de un enjambre o colmena, no se intente remover por cuenta propia y se contacte a un apicultor para evaluar la situación. Explicó que los enjambres temporarios pueden trasladarse con facilidad al campo, mientras que las colmenas instaladas en cavidades requieren procedimientos más complejos y tiempo.
Finalmente, informó que en Chascomús existe un grupo de más de 80 apicultores, disponibles para asistir a la comunidad ante este tipo de situaciones, y resaltó la calidad de la miel producida en la región, considerada una de las más destacadas de la zona.

