Para prevenir lesiones que pueden resultar de gravedad es obligatorio el uso del casco reglamentario. Por tal motivo, el o los ocupantes de la moto deberán colocarse el casco sujetándolo correctamente.
Existen dos clases básicas de cascos que pueden ser abiertos o cerrados brindando diferentes niveles de protección, pero más allá de la clase de elección se debe procurar que reúna los estándares requeridos (homologados).
En este sentido, no debe presentar defectos a simple vista tales como fisuras, elementos sueltos, las correas gastadas o dañadas o que sus partes no estén debidamente ajustadas unas con otras. De esta manera, el conductor se colocará el casco con comodidad y exactitud a la cabeza, de manera que al ocurrir un siniestro el mismo no se suelte y proteja contra los golpes.
Es importante destacar que la correcta utilización del casco puede salvar tu vida.

