La laguna continúa en alerta amarilla por cianobacterias y el mejoramiento sería momentáneo

Tal como informamos en la víspera, la Municipalidad difundió que “tras una temporada crítica en cuanto a los niveles de agua en la laguna de Chascomús, hoy la situación es de bajo riesgo para la salud por presencia de cianobacterias.
Señalando que, de acuerdo al Sistema de Alerta Temprana por Cianobacteria, la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la provincia de Buenos Aires, declaró este último viernes la alerta amarilla para nuestro recurso lacustre.
Y recordando que la bandera sanitaria aplica solamente cuando la laguna se encuentra en alerta naranja o rojo por la presencia moderada y alta de cianobacterias respectivamente.
No obstante, de acuerdo a datos recibidos en nuestra redacción de especialistas en el tema, la situación actual del espejo, que no deja de estar en alerta amarilla, será momentánea.
Según lo que se dio a conocer, cuando sube el nivel de la laguna (por lluvias abundantes, aportes de arroyos, pluviales o escorrentías), en general ocurren dos procesos distintos que parecieran opuestos:
1. Efecto “dilución” (aparente beneficio):
Más agua hace que la concentración de nutrientes (fósforo, nitrógeno) y de cianobacterias puede disminuir transitoriamente.
Esto da la sensación de “mejoría” porque los parámetros bajan momentáneamente.
2. Efecto “aporte” (empeoramiento estructural):
El agua que ingresa arrastra nutrientes y contaminantes desde los campos (fertilizantes, agroquímicos, estiércol, suelos desnudos).
Esa carga externa de nutrientes alimenta a las cianobacterias y a largo plazo agrava la eutrofización.
Es decir que un nivel alto no soluciona el problema de fondo, porque el verdadero motor del proceso son los aportes constantes de nutrientes de la cuenca agroindustrial y de los vuelcos cloacales. Incluso, si las lluvias son intensas, el arrastre puede generar picos más graves de contaminación poco después.