La laguna de Chascomús y todas las encadenadas son parte de un sistema más amplio, por lo que no se pueden tomar decisiones que no tiene el respaldo técnico legal correspondiente y la intervención de las autoridades provinciales del área de Hidráulica, con consulta a los funcionarios de los distritos involucrados, en nuestra zona de Chascomús y Lezama.
Mantener controlado el nivel del agua de la laguna es clave, especialmente ante la posibilidad de lluvias intensas, porque cumple una función fundamental en la prevención de anegamientos en las zonas urbanas.
El sistema de lagunas encadenadas está integrado por siete espejos de agua conectados entre sí por distintos arroyos, desde Vitel hasta Barrancas, que descargan los excedentes hacia el río Salado a través del arroyo La Horqueta.
Además las lagunas tienen en aporte de diferentes cursos de agua, que en el caso de la de Chascomús son siete.
En este marco, es importante aclarar que en el manejo de las compuertas las decisiones no se toman únicamente en función del nivel de cada laguna en particular, sino considerando el estado general de las cuencas del río Salado con el objetivo de asegurar el funcionamiento adecuado del conjunto hídrico y reducir riesgos de inundaciones.
A eso se debe sumar, que no solamente las crecidas del río pueden provocar inundaciones en el campo y nuestra ciudad, sino que también pueden producirse por cuenca propia de la laguna a través de los citados arroyos y aportes de pluviaductos y desagües urbanos y rurales.
La pero situación puede ocurrir cuando a una crecida del río Salado, que obligue a tener cerrada la compuerta de laguna Barrancas, se le sume otra de cuenca propia.
Para esta situación se construyó, en los gobiernos de los intendentes Gobbi y Denot, el sistema de bombas urbanas, incluidas las del arroyo Los Toldos y se previó la salida del agua hacia el curso inferior del río Salado a través de la laguna El Burro, un canal que se ejecuto entre espejo de agua, con compuerta propia, y la laguna Martínez con unión con otra compuerta con el Canal 18 y posteriormente con el río Salado.
Todas estas obras, compuertas y bombas requieren de un permanente mantenimiento que se desconoce si se ha realizado y en qué estado se encuentra todo, dado que nada se informa sobre el particular.
Actualmente, si se ha informado desde la Comuna, que los organismos técnicos prevén lluvias abundantes para la temporada otoño–invierno, lo que podría comprometer y afectar a ciudades y pueblos de la cuenca baja. Ese contexto regional es un factor central al momento de definir la apertura o regulación de las compuertas, ya que una decisión aislada podría agravar la situación aguas abajo.
Los informes técnicos remarcan que el nivel de la laguna de Chascomús resulta prioritario, debido a su cercanía con el casco urbano y al rol que cumple en el sistema de desagües pluviales.
En ese sentido, como señalamos anteriormente, la Autoridad del Agua y la Dirección Provincial de Hidráulica ratificaron que, en condiciones normales, la compuerta que vincula las lagunas Barrancas y Tablilla debe permanecer abierta para permitir el vuelco gradual hacia el río Salado. Solo en situaciones de crecida, cuando el nivel del río supera al de las lagunas, y en coordinación con los gobiernos locales, se dispone el cierre para impedir el ingreso de agua al sistema para prevenir daños futuros.

