El presidente Mauricio Macri volvió a cuestionar la presunta corrupción en la obra pública durante el kirchnerismo al destacar la inauguración de las obras del Paseo del Bajo, que encabezará este lunes.
«Empieza una nueva semana que podría ser como cualquier otra pero que no lo es. Es una semana histórica, que va a marcar un antes y un después para la vida de miles de personas. Mañana se pone en marcha el Paseo del Bajo”, dijo en una columna que publicó en la agencia Télam.
El texto, que se titula “Hoy hay una nueva generación de argentinos que va a decir que nunca vio una obra parada», contrasta la obra pública durante su gestión con «la obra pública que en el pasado fue sinónimo de mentira, cinismo y corrupción».
El primer mandatario no menciona en su carta abierta a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pero cita como un «ejemplo claro» el «estado en el que encontramos Vialidad Nacional».
Hoy, mientras Macri inaugure la obra del Paseo del Bajo, se llevará a cabo la segunda jornada del juicio contra la senadora, quien no estará presente debido a que el Tribunal la autorizó a no presenciar el juicio.
“Lo que hicimos en estos 3 años y medio no es lo que vinimos a hacer, es lo tuvimos que hacer, porque durante décadas no se hizo. Y lo estamos haciendo porque estas son las bases sobre las que crece un país, sobre las que vamos a ser capaces de conquistar ese futuro que queremos”, señala el texto.
El texto completo:
«Hoy hay una nueva generación de argentinos que va a decir que nunca vio una obra parada»
«Mañana empieza una nueva semana que podría ser como cualquier otra pero que no lo es. Es una semana histórica, que va a marcar un antes y un después para la vida de miles de personas. Mañana se pone en marcha el Paseo del Bajo, una autopista subterránea para el transporte pesado y micros de larga distancia, mientras que los autos circularán a nivel de la calle.
Va a conectar las autopistas Illia y Buenos Aires-La Plata, el puerto y la terminal de ómnibus de Retiro. Va a descongestionar el tránsito, ahorrar tiempo de viaje y reducir la contaminación de ruidos de camiones. En definitiva, va a mejorar la calidad de vida de decenas de miles de personas.
Podríamos decir que es una obra muy esperada por los argentinos porque se proyectó por primera vez en 1962, cuando yo ni siquiera había comenzado el jardín de infantes. Pero no estoy de acuerdo. Cuando una obra tan fundamental se posterga durante más de 50 años, casi una vida, simplemente dejamos de esperarla. Dejamos de creer.
Por eso, siento que esta obra monumental es un ejemplo perfecto de lo que pasa en este momento en la Argentina.
Descubrimos con sorpresa, porque no estamos acostumbrados, a que ahí donde había un problema enorme, un cuello de botella, una congestión que parecía invencible, aparece una gran solución. Una solución nueva, generada por el trabajo en equipo con cientos de argentinos y por la decisión de un gobierno que quiere estar a la altura de una sociedad que quiere crecer. De eso se trata gobernar, de ayudar a crecer.
Esta obra nos hace imaginar cuánto más podemos, qué cosas igualmente increíbles podemos lograr si le decimos basta a esa política de la corrupción y los privilegios, especialmente en la obra pública que en el pasado fue sinónimo de mentira, cinismo y corrupción.

