Macri y Rodríguez Larreta sellaron una tregua interna basada en la necesidad y temen que el Gobierno haga fraude electoral en 2021

En la cumbre del PRO consideraron una señal de alarma la propuesta oficialista para designar a Ramos Padilla en un juzgado clave de La Plata. La unidad opositora, coincidieron, hará que la Corte trabaje sin presiones. Política de alianzas, chistes y algunas discrepancias

Una tregua interna, fortalecimiento partidario y compromiso de unidad hacia el futuro. Si esa fue la síntesis de la reunión cumbre que mantuvieron Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta con el resto de los referentes del PRO, lo más inquietante que hablaron este viernes durante casi dos horas en el jardín del Club Asturiano de Vicente López fue el temor compartido por los 12 dirigentes: la posibilidad de que el Gobierno haga fraude en las elecciones legislativas de 2021.

Para la plana mayor del PRO, la señal que prendió las luces de alerta fue la decisión de Alberto Fernández de enviar al Senado el pliego de un “juez militante” como Alejo Ramos Padilla para ocupar el juzgado federal 1 de La Plata, un puesto clave porque tiene competencia electoral.

Por eso en la cumbre de Vicente López acordaron “estar muy atentos” a todo lo que tenga que ver con el proceso electoral del año próximo. Según el análisis de la dirigencia macrista, como Cristina Kirchner no podrá frenar las causas judiciales que la comprometen, necesita que el Frente de Todos se quede en el poder la mayor cantidad de tiempo posible, “aunque no tengan los votos suficientes”.

En el Club Asturiano se levantó una bandera blanca entre los duros y los moderados del PRO. Más que haber consensuado por fin una postura ante los estilos distintos de Macri y Rodríguez Larreta, pesó la lógica que impone el más puro realismo: ya está claro para la agrupación opositora que no hay diferencias entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner, por lo cual la ofensiva kirchnerista es, en realidad, la de todo el oficialismo, ante lo cual se requiere contestar con una estrategia unificada.

Los 12 dirigentes (sólo faltó Cristian Ritondo, que luego de la maratónica sesión de Diputados tuvo que viajar a Tres Arroyos por un compromiso) compartieron un análisis positivo de la forma en que el rechazo de la gente a través de los banderazos y la firmeza de la oposición, aun con sus matices internos, pudieron frenar distintas iniciativas del Frente de Todos teñidas de polémica, como la estatización de Vicentin, la reforma judicial, la declaración de inconstitucionalidad de la ley del arrepentido o los avances sobre la Corte para desplazar o condicionar a sus miembros.

Para seguir impidiendo la embestida oficialista, obviamente, los referentes del PRO saben que necesitan ganar las elecciones legislativas de 2021. Pero también, según evaluaron en la cumbre de la zona norte, sólo la unidad opositora hará que los ministros de la Corte se animen a trabajar sin sentirse condicionados por las presiones. Dejar en libertad de acción a los “halcones” y “palomas” de Juntos por el Cambio y estimular sus diferencias, advirtieron, es funcional al Gobierno.

En la necesidad de estar unidos desde la oposición coincidieron todos, aunque algunos marcaron la dificultad que generan algunos “desvíos” como el del gobernador de Jujuy, el radical Gerardo Morales, cada vez más cercano al gobierno nacional para asegurar la gobernabilidad en su provincia.

De todas formas, lo que repitió Rodríguez Larreta y suscribió Macri en Vicente López será el lema que regirá la estrategia electoral de Juntos por el Cambio para el año próximo y para 2023: “Con los que somos no alcanza”. ¿A quiénes buscarán para sumar más votos al 41% logrado en 2019? Varios de los presentes en la reunión no descartaron a ningún sector, aunque advirtieron: “No hay que meter a todo el peronismo en la misma bolsa. A esos dirigentes, militantes y votantes peronistas que están incómodos con el kirchnerismo tenemos que hacerles sentir que no están solos”.

Macri fue insistente en su pedido de construir una alternativa para que los “sectores pujantes” no se caigan. En su visión, el kirchnerismo podría avanzar con más facilidad si se desmorona la esperanza de mejoras que mantienen la clase media, la clase media baja, los comerciantes, los profesionales independientes y las pymes. Por eso consideró decisivo que no decaiga la moral de estos sectores.

Cuando debatieron qué tipo de mensajes debía darle la oposición a esa porción del electorado, aparecieron las primeras discrepancias de la tarde: para Patricia Bullrich había que endurecerse y ser implacables en resaltar los errores del Gobierno, mientras que Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal (presente desde la pantalla de una computadora por haber estado en contacto con un caso de COVID-19) se mostraron partidarios de dar un mensaje positivo y de reconocer errores propios.

De los doce presentes, hubo diez que no podían creer los gestos de amabilidad entre Macri y Rodríguez Larreta. Incluso se rieron con ganas de los chistes que se intercambiaron, como cuando compitieron para ver quién había hecho algo mejor en la Ciudad o cuando el ex presidente le recordó, entre risas: “Acordate que yo gané las elecciones en Villa Lugano y vos las perdiste”.

Por la dinámica que adquirieron las tensiones entre el ex presidente y el jefe de gobierno, todo hacía prever una reunión cumbre llena de reproches, cruces y diferencias. Lo que sucedió fue lo contrario. Todos hablaron en un buen clima, sin apuros, sin mirar los celulares y sin rastros de viejas peleas. ¿Se lo tendrán que agradecer a Alberto Fernández y a Cristina Kirchner o a su propia madurez?

(Fuente: Infobae)