Los concejales que ostentan la representación del Justicialismo, a mi modesto entender, vuelven a equivocarse en su accionar político.
El General Perón nos enseñó con claridad cuál debía ser el sentido de nuestra conducta militante y de gobierno.
Las Veinte Verdades Peronistas no son una simple referencia histórica; constituyen una guía doctrinaria que nos exige interpretar las necesidades del Pueblo y defender, por encima de todo, sus intereses.
La última encuesta de opinión, conocida, señala que la principal preocupación de nuestros vecinos, es la inseguridad.
Esta percepción no surge solamente de estadísticas o estudios, sino de la dolorosa sucesión de hechos delictivos que padece cotidianamente nuestra comunidad.
Frente a esta realidad, el pedido para que el Intendente concurra al recinto del Concejo Deliberante a brindar explicaciones y exponer las acciones que se están llevando adelante resulta absolutamente pertinente dentro del funcionamiento democrático e institucional.
Por ello, considero que dicho requerimiento debió haber contado con el acompañamiento del bloque justicialista. Y en caso de advertirse errores de forma o contenido en la iniciativa presentada, correspondía actuar con responsabilidad política: señalar las observaciones necesarias y proponer las correcciones adecuadas, en lugar de rechazar de plano una herramienta institucional válida para abordar una problemática que angustia a nuestro Pueblo.
Ha llegado la hora de que el conjunto de los peronistas dejemos de pagar el costo político de sostener privilegios personales, mezquindades sectoriales o posicionamientos alejados de las verdaderas preocupaciones de la gente.
El Peronismo nació para representar al Pueblo, escuchar sus demandas y dar respuestas concretas. Cada vez que nos alejamos de ese mandato, nos alejamos también de nuestra razón de ser.
Alfredo Gustavo Barrera

