La investigación apunta la captura del líder del grupo, conocido como «Pequeño J», «Pequeño Jota» o «Julito», quien se cree que planeó los crímenes y transmitió en vivo por redes sociales la cruenta situación para un grupo cerrado de personas.
La investigación del triple crimen de Brenda del Castillo, Morena Verri y Lara Gutiérrez apunta, hasta el momento, al accionar de una banda narcocriminal, vinculada a redes de prostitución y captación de jóvenes.
Venganza y robo
La hipótesis de la venganza narco como móvil del triple homicidio fue aportada por una mujer que figura entre los primeros cuatro detenidos, quienes se negaron a declarar y quedaron imputados por homicidio triplemente calificado, por premeditación, alevosía y ensañamiento. Ellos son Andrés Parra, Miguel Villanueva Silva, Celeste González Guerrero y Daniela Ibarra. En tanto, la causa cambió de fiscal: pasó de Gastón Dupla a Carlos Arribas, fiscal de homicidios de La Matanza.
La mujer le dijo a la policía tras ser detenida que tres sospechosos de nacionalidad peruana le alquilaron su casa de Jáchal y Chañar, en Florencio Varela, y que asesinaron a las tres jóvenes porque una de ellas le robó cinco kilos de cocaína a un narco que usaba la villa 1-11-14 como base de operaciones para el tráfico de drogas.
Según el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, el que habría planificado el triple crimen es el traficante prófugo, “Pequeño Jota”, quien es intensamente buscado. El sujeto forma parte de una organización narcocriminal transnacional con comando operacional en la Ciudad de Buenos Aires y diferentes puntos de venta en el conurbano sur de la provincia. (DIB)


