Una profunda polémica sacude a nuestra comunidad ante lo que vecinos denuncian como un «vandalismo institucional» disfrazado de progreso.
El eje del conflicto es la obra de la Cloaca Máxima, un proyecto técnicamente necesario pero que, según denuncian, ha sido proyectado con una negligencia que pone en riesgo irreversible el patrimonio histórico de la Vieja Estación.
La ejecución de la obra amenazaría con destruir el cuadro de la estación, ignorando leyes vigentes, como la la Ordenanza 5407/19, que declara al entorno de la estación como Patrimonio Histórico Intangible.
Norma que ya no fue respetada demoliendo cerca de 200 metros del muro perimetral sin respetar el informe de los colegios profesionales que había indicado como reparar unos pocos pilares que estaban deteriorados.
Ahora, la crítica principal radica en la decisión de realizar una excavación a cielo abierto para remover rieles instalados en 1865, en lugar de utilizar una tuneladora inteligente que evitaría el impacto superficial.
Expertos advierten que estos «fierros ingleses», asentados por el peso de miles de toneladas durante siglo y medio, jamás recuperarán su estado original tras ser removidos. El temor es que el entorno histórico, que otorgó a la ciudad su identidad de «punta de rieles», termine convertido en un barrial de hierros sueltos y desnivelados tras un intento fallido de reacomodarlos.
La denuncia destaca que existiría una alternativa viable a solo 12 metros de distancia: desviar el trazado de la cloaca por la Plaza Sarmiento. Mientras que el césped de la plaza podría recuperarse en un mes, el daño al patrimonio ferroviario es definitivo. Sin embargo, el municipio se negaría a esta modificación para evitar el tiempo que requeriría la elaboración de nuevos planos, buscando garantizar que la obra esté finalizada antes de los próximos comicios.
La comunidad advierte que «El progreso no puede ser sinónimo de demolición», señalando que, si se retiran los rieles, se estará enterrando la identidad de Chascomús.

