El IUV permite conocer la capacidad de la radiación solar de producir lesiones cutáneas y oculares en cada lugar y momento, a fin de adoptar medidas protectoras.
Desde hace más de cinco décadas se detecta en todo el mundo un incremento claro en los casos de cáncer de piel, relacionado directamente con la costumbre de exponerse al sol sin protección adecuada y con la idea de que el bronceado es saludable.
Los efectos agudos de la radiación ultravioleta, según la OMS, son daños en el ADN, quemaduras solares, reacciones fototóxicas y fotoalérgicas e inmunodepresión, que puede considerarse un factor de riesgo de cáncer y dar lugar a la reactivación de virus (por ejemplo, el del herpes labial).
Los efectos crónicos de la exposición en la piel y los labios, según describe la entidad, se clasifican en:
- melanoma cutáneo: un tumor maligno y potencialmente mortal;
- carcinoma epidermoide (o de células escamosas): un tumor maligno que, por lo general, se propaga menos que el melanoma y suele ser menos letal;
- carcinoma basocelular: un cáncer de piel de crecimiento lento que aparece sobre todo en las personas mayores;
- envejecimiento prematuro de la piel: pérdida de elasticidad de la piel a una edad temprana, con disminución de la cicatrización de las heridas.
La radiación ultravioleta puede causar efectos oculares agudos, como fotoqueratitis y fotoconjuntivitis (es decir, la inflamación de la córnea y de la conjuntiva, respectivamente). Se trata de efectos reversibles que se pueden prevenir con gafas protectoras y no suelen causar daños a largo plazo, pero son dolorosos y pueden requerir una intervención terapéutica.
Medidas de protección
La OMS recomienda las siguientes medidas de protección contra la exposición excesiva a la radiación ultravioleta:
- limitar el tiempo de exposición al sol del mediodía;
- buscar la sombra;
- ponerse ropa protectora;
- usar un sombrero de ala ancha para protegerse los ojos, la cara, las orejas y el cuello;
- utilizar gafas de sol envolventes que garanticen una protección del 99% al 100% contra los rayos ultravioleta A y B;
- aplicarse un protector solar de amplio espectro en las zonas de la piel que no se puedan cubrir con la ropa.
- no usar aparatos de bronceado artificial, porque aumentan el riesgo de presentar cáncer de piel.
Comentarios adicionales del Servicio Meteorológico Nacional:
Fuente: Agencia DIB



