El gobierno porteño festejó que no hubo incidentes e intentó tomar distancia de la protesta

«Tenemos que tener mucho cuidado», expresaba sin ocultar su preocupación uno de los ministros más cercanos a Horacio Rodríguez Larreta en la previa de la marcha del 17A. Un operativo de seguridad reforzado entre policía porteña y la infantería que intentó con éxito evitar desbordes e incidentes, y que se desarrolló con normalidad.

Más allá del alivio por el éxito del operativo, cerca del jefe de gobierno porteño elogiaron la «magnitud» de la protesta-protagonizada, reconocían, por muchos de sus eventuales votantes-e indicaron, a la vez, que es «muy pronto» para analizar si la masividad de la convocatoria supone un espaldarazo para varios de los «halcones» de Pro, que estuvieron o promovieron la marcha, de la que Larreta y el gobierno porteño en pleno decidieron no participar.
«Fue una marcha significativa, la gente está al límite del hartazgo y la marcha mostró eso», afirmó a La Nación uno de los ministros clave del gobierno porteño cuando las columnas de autos y peatones se dispersaba en cada lugar del país. «Por suerte para nosotros, el hartazgo coincide con un momento de la pandemia en la que les podemos dar respuestas e ir abriendo más actividades», completó otro miembro de un gabinete que durante varias horas optó por un sugestivo silencio. «Más allá de la cercanía de la gente fue bastante ordenado.El operativo estuvo muy bien con un par de situaciones aisladas y con 2 personas que fueron demoradas», amplió un vocero porteño.
Reunido con su gabinete desde la mañana y hasta pasado el mediodía en la sede de Parque Patricios, el jefe de gobierno porteño había reiterado en las últimas horas su postura: por un lado, dejar claro el reconocimiento del «derecho a manifestarse» de la sociedad, y por el otro, despegarse políticamente de la marcha y reiterar la necesidad de «cuidarse y respetar las medidas de distanciamiento» para no multiplicar los contagios de coronavirus. ¿ La marcha cambia algo en el escenario opositor? «Esta es una maratón, no una carrera de cien metros, hoy pueden aplaudir a algunos, mañana a otros», afirmaron cerca de Rodríguez Larreta. Y se mostraban comprensivos en relación a algunas críticas que se escucharon en las redes sociales a la postura de la ciudad en relación a la manifestación. «Cualquiera que se enoje con gente que hace cinco meses que está encerrada cometería una locura. Hay que agradecerle todo lo que hizo», resumieron cerca del dirigente de Pro.
«Respetamos el derecho de la gente a manifestarse, pero le pedimos a la gente que tenga distanciamiento y cuidado. Estamos en un momento complicado de la pandemia», había dicho a LA NACION el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, a la cabeza del operativo de seguridad, que incluyó más efectivos y un cordón de infantería que separó a los que llegaban al Obelisco de eventuales «provocadores». Otro ministro afirmaba en voz baja y con tono optimista que «en términos generales» se habían cumplido las normativas de distanciamiento social.
En el gobierno porteño tomaron nota de las palabras del presidente Alberto Fernández, quien hace dos días calificó la marcha de una «invitación al contagio» y le endilgó a su socio porteño la eventual «responsabilidad» por posibles desbordes o incumplimientos de la cuarentena. Por eso la postura fue sumar «mucha» policía de investigaciones en la marcha y más cámaras para detectar eventuales agresiones, como la vivida por el móvil del canal C5N en la pasada manifestación anticuarentena y que ayer amenazó con repetirse, pero que finalmente no pasó de la agresión verbal. «Estamos preparados por si hay incidentes», aclaraban desde el gobierno porteño, dónde esperaban una marcha «multitudinaria» y barajan, también, la hipótesis de eventuales «infiltrados» que generen un caos que nadie en Parque Patricios quisiera ver.Al final, todo fueron suspiros de alivio en Parque Patricios.

Diferencias
Desde la mirada política, en el gobierno porteño siguieron sin hacer comentarios negativos hacia miembros de Pro y Juntos por el Cambio, como Patricia Bullrich y Miguel Angel Pichetto, que adhirieron fervorosamente y participaron de la marcha. «Lo hicieron a título personal», aclaró otro ministro, en línea con lo ya declarado por su jefe político. «Horacio había dicho que no iba a ir. Con algunas de las consignas está de acuerdo, como oponerse al aumento del número de jueces de la Corte Suprema, con otras no tanto», afirmaron cerca suyo.
«Banco la expresión popular, pero propongo que lo hagan con mucho respeto. No pongan en riesgo el esfuerzo colectivo que estamos haciendo», reiteró en las últimas horas el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, quien recomendó a los manifestantes protestar desde los balcones o dentro de los autos. «Si no se puede, todo con barbijo y distancia», dijo el ministro, responsable de la batalla contra el coronavirus en la ciudad.
Luego de una mañana dedicada, en varias reuniones, a repasar además los números de contagios-cerca suyo ven una «leve pendiente hacia la baja» en los últimos días y ya preparan nuevas aperturas-Rodríguez Larreta volvió a su casa, desde dónde siguió las alternativas de la marcha junto a su familia. «Entendemos que fue un momento para que la gente descargue después de meses de tanta presión. Estuvo bien, no más que eso». (Por: Jaime Rosemberg)

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