Protocolos en las escuelas: cómo evitar causar daños psíquicos y físicos en los niños

El tema que más preocupa en este momento como pediatra es el regreso de los niños a la escuela, con un protocolo completamente insostenible. Traje este estetoscopio para recordarles a mis colegas y a todos que la medicina es un acto directo. Nosotros tocamos al paciente, lo escuchamos, le sonreímos, lo apoyamos y no podemos hacer esto ni con distancia social ni con barbijo.
En 40 años de médica, jamás he usado un barbijo y eso que he estado en la sala de infecciosas del Hospital de Niños y nunca me he contagiado nada, por lo que no considero que tenga que usarlo en este momento.
Cuando se toma una medida sanitaria, siempre hay que considerar las variables: cuánto daño va a hacer esa medida que uno está tomando y cuánto es el daño que se desea prevenir.
El daño que se está generando con estas medidas es muy grave e irreparable a largo plazo y la gravedad de la situación que se intenta prever no es una situación epidémica grave que necesite ningún tipo de medida drástica.
Recordemos que como mamíferos necesitamos de la interrelación social cercana. El mamífero, crece, se desarrolla, se estimula, gracias a la interrelación social. Para un niño la relación social cercana, el contacto físico, la sonrisa de otra persona, la expresión de sus pares, de sus padres, maestras, es vital para su desarrollo psíquico. Los niños necesitan jugar, tocarse, compartir expresiones de afecto… todo esto en este momento está prohibido en la escuela, que es el lugar donde los chicos pasan la mayor parte de su día y se supone que tienen que sentirse como en un segundo hogar.
¿Qué pasaría ahora en un jardín de infantes si un niño se cae, si llora o si se están peleando dos niños? La maestra tiene prohibido tocar al niño. ¿Cómo vamos a hacer? ¿Cómo vamos a paliar esa situación? ¿Qué pasa con un niño que no puede ver la cara de su maestra? Si no sabe si su maestra está enojada, si está contenta… para el niño ver a una maestra con un bozal y con una mascarilla plástica es prácticamente un extraterrestre, e incluso en algunos lugares les exigen usar guantes de látex. De manera que el niño se va a sentir en un quirófano más que en un lugar de juego y aprendizaje. 
Se ha demostrado perfectamente que tapar la boca y la nariz de una persona lo coloca en una situación de indefensión. Sabemos que los torturadores se tapan la cara para asustar, los delincuentes no solo se tapan la cara para no ser reconocidos sino también para asustar, de manera que esto es lo que les estamos dando a los niños: les estamos creando miedo y el miedo es la principal herramienta de manipulación de las poblaciones y la principal herramienta para disminuir la inmunidad del niño.
Estos niños van a desarrollar una actitud de sometimiento y de temor ante el prójimo. En lugar de desarrollarse como adultos maduros, que se puedan plantar frente a las situaciones. El miedo paraliza al niño. Y toda represión de la libertad de respirar y de socializar del niño es un abuso a sus derechos humanos. 
Por otro lado, además del grave daño psíquico que esto constituye, tenemos dos problemas con el uso del tapabocas: la hipoxemia (es decir, el bajo oxígeno en sangre) y la mayor incidencia de enfermedades orales y respiratorias. Cuando baja el oxígeno en sangre, que sucede a los pocos minutos de tener puesto un tapaboca que tape también la nariz -y ocurre aunque las personas no sientan ninguna incomodidad-, se van a producir un montón de situaciones metabólicas anómalas y muerte celular. En un niño que está en pleno desarrollo, esta muerte celular se produce a nivel del cerebro y de las neuronas. Por otro lado, favorece las infecciones orales y respiratorias. Estamos inhalando y exhalando saliva y gérmenes en un pedazo de tela. Así que la humedad acumulada genera colonias de hongos, de bacterias, y el chico vuelve a inhalar y exhalar sus virus una y otra vez en vez del intercambio saludable que haría con otros compañeros y con pequeñas dosis de virus y bacterias del ambiente, si no estuvieran su boca y nariz tapadas.
En base a todo esto, lo que propongo para el protocolo escolar, en forma concreta, es que se haga lo que se ha debido hacer siempre en las escuelas: no permitir que ingrese un niño ni un docente enfermo a clase. De esta manera, se va a evitar todo tipo de contagios ya que sabemos perfectamente que los asintomáticos no contagian. De manera que el único protocolo que debe haber es el cuidado de que vayan los niños sanos al colegio.  

Dr. Liliana Szabó
Médica pediatra.
(Fuente: La Prensa)

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