Preparativos para el próximo Festival Sakura de Invierno

Representantes de la asociación Imin Sakura no Kai se reunieron con el intendente Javier Gastón y el secretario de Modernización y Gestión Pública, Pablo Nápoli, para tratar los preparativos para una nueva edición del “Sakura: Festival de Invierno”.
Del encuentro participaron el presidente de la agrupación, Hiromi Yamashiro, junto a otros referentes de la comunidad japonesa y Gustavo Somoza, exdirector del INTECH, vecino de Chascomús con vínculos institucionales con Japón.
Durante la reunión se dialogó sobre la organización de la cuarta edición del festival, una propuesta que celebra el florecimiento de los cerezos (sakuras, en japonés) y que, en esta oportunidad, tendrá un significado especial al cumplirse diez años de la plantación de los nuevos ejemplares en la ciudad.
Los árboles, ubicados en los bulevares centrales de la avenida Lastra -desde la avenida Costanera España hasta la Rotonda del Bicentenario-, fueron plantados entre 2016 y 2017 como parte de un proyecto impulsado por la asociación Imin Sakura no Kai. Se trata de ejemplares de flores fucsia, característicos de la región de Okinawa, de donde proviene una gran parte de la comunidad japonesa radicada en Argentina.
Estos ejemplares reemplazaron a los primeros árboles plantados en la década del sesenta por el Rotary Club, que florecieron con color blanco hasta hace pocos años y tuvieron como padrinos alumnos de escuelas primarias de nuestro distrito.
El intercambio con el Japón se inició en 1962, cuando fueron enviadas desde nuestra ciudad las primeras ovas embrionadas que permitieron desarrollar en ese país las técnicas de acuicultura de esta especie emblemática de la Argentina, y como agradecimiento a esta iniciativa, fueron plantados los primeros cerezos donados por el gobierno japonés en la Avenida Lastra, durante el gobierno del Intendente radical Pedro Gastón
La última plantación forma parte de una donación de más de tres mil cerezos realizada por la comunidad japonesa como símbolo de hermandad y de intercambio cultural entre ambos pueblos.
El festival, que se organiza respetando los ciclos naturales del florecimiento de los cerezos y se desarrolla en el entorno de la laguna, es una oportunidad para unir las dos culturas.
Durante la reunión, se analizaron distintas propuestas para enriquecer la próxima edición, entre ellas la posibilidad de incorporar exposiciones de tecnología japonesa, muestras de floricultura y una oferta gastronómica temática.