Compañeras y compañeros: Volvemos a caer en un error que nos viene debilitando hace tiempo: intentar explicar la realidad de Chascomús con categorías nacionales que poco tienen que ver con lo que pasa en nuestro territorio. Hoy el peronismo local se encuentra, en los hechos, subordinado a Unidad por Chascomús, que conduce el gobierno municipal. Y en ese esquema, demasiadas veces terminan pesando más los intereses individuales que la construcción de un proyecto colectivo con identidad, coherencia y sentido. Los acuerdos políticos no son, en sí mismos, un problema. La política los necesita. El problema aparece cuando esos acuerdos carecen de contenido, cuando no son programáticos y se reducen a meros arreglos electorales destinados a sostener posiciones de poder sin una visión clara de futuro. En ese marco, resulta preocupante que, en la primera reunión del Consejo del Partido tras su reciente conformación, el mensaje que haya surgido haya sido la reproducción de consignas del orden nacional —como “Cristina libre”— que, más allá de las posiciones legítimas que cada uno pueda sostener, no expresan las prioridades ni las urgencias de la comunidad de Chascomús. Más aún en un contexto social cada vez más complejo, donde amplios sectores de nuestra comunidad atraviesan dificultades concretas: la pérdida de poder adquisitivo, la incertidumbre laboral, el crecimiento de la informalidad y la preocupación cotidiana por sostener condiciones de vida dignas. A eso se suman la inseguridad creciente y las deficiencias en servicios que impactan directamente en la calidad de vida de nuestros vecinos. Esa es la realidad que debería ordenar nuestras prioridades. El peronismo local no puede limitarse a repetir debates nacionales desconectados de la vida diaria de nuestra comunidad. Ese camino no interpela, no convoca y, peor aún, profundiza la pérdida de confianza y representación que venimos arrastrando. Si realmente queremos reconstruir una alternativa política, el primer paso es volver a representar. Y representar implica escuchar, interpretar y dar respuesta a los problemas concretos de nuestra comunidad.En el ámbito del Concejo Deliberante, el peronismo no puede seguir diluyéndose. Tiene que plantarse, recuperar identidad y marcar posición. Las políticas del Ejecutivo deben ser defendidas por quienes forman parte del oficialismo. El peronismo acompañará —o no— en función de sus convicciones, no por inercia ni por disciplina vacía. Hay un dato central que no puede soslayarse: el peronismo tiene un rol protagónico, y la actitud que asuma puede ser decisiva. Eso no es un detalle menor. Es poder político real, y conlleva una responsabilidad histórica. La discusión de fondo es clara: si ese poder se va a utilizar para sostener acuerdos sin contenido o intereses individuales, o si va a ser la herramienta para reconstruir un proyecto colectivo que vuelva a poner al peronismo en sintonía con su comunidad. No se trata de romper. Se trata de ordenar. No se trata de confrontar por confrontar. Se trata de recuperar sentido. Porque sin identidad, sin programa y sin representación real, no hay futuro posible para el peronismo en Chascomús.
Alfredo Gustavo Barrera

