Hace exactamente un año, desde estas mismas páginas destacábamos el flagelo que significan los perros callejeros o vagabundos en diversos sectores de Pila.
Ahora se presentó en nuestra redacción una agente de tránsito municipal que fue mordida por un perro en la calle.
También han hecho llegar su queja otros trabajadores que desarrollan labores en la calle, en bicicleta o a pie y que han sido atacados o amenazados por los canes sueltos en la vía pública.
Una vez más reiteramos a la Municipalidad de aplicación de medidas concretas y activas que determinen una natalidad controlada de los perros; que de ninguna manera implique exterminio masivo o sacrificio de los mismos.
No es imposible comenzar a identificar los animales y asociarlos a sus legítimos dueños para que se responsabilicen de ellos y los que no tengan propietario ubicarlos en un lugar acorde con condiciones dignas de su especie.
A veces deambulan enfermos o son atropellados, pasan hambre o son envenenados por algún irresponsable.
Nadie puede dudar que estamos hablando del «mejor amigo del hombre» por lo tanto debe ser tratado como tal por las personas.


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