Alarma por la aparición de yararás en la región

La reciente aparición de yararás en distintas localidades de la Costa Atlántica ha despertado alarma entre los vecinos, pero los especialistas insisten en que es un fenómeno natural y previsible. “Esto es normal y frecuente en la zona, no es casual. Son parte de nuestro medioambiente, y es normal que aparezcan”, explicó Eva Schlegel, licenciada y Directora de Zoonosis y Cuidado Animal del Partido de la Costa.
En diálogo con el programa “Ataque de Radio”, emitido por FM 102.7 y también disponible en YouTube a través de «radiopowerch», Schlegel destacó que las altas temperaturas y la sequía favorecen la aparición de estos reptiles, que forman parte del ecosistema y cumplen un rol fundamental en el equilibrio natural.

La Yarárá: una cazadora silenciosa
Si bien existen varias especies de serpientes en la región, la yarará es la única venenosa. Se la puede encontrar en localidades como el Partido de la Costa, Villa Gesell, Pinamar y Mar del Plata. Puede medir entre 80 y 85 centímetros, aunque algunas han llegado a alcanzar un metro y medio.
La yarará se alimenta de ratas, sapos y otros pequeños animales. En ese sentido, Schlegel explicó que “los ofidios nos tienen más miedo a nosotros que nosotros a ellos” y remarcó que estos animales no atacan, sino que se defienden cuando se sienten amenazados. Por eso, es fundamental mantener la calma y no intentar atraparlas o matarlas.

¿Cómo diferenciar una yarará de otras serpientes?
Además de la yarará, en la región hay otras especies de serpientes no venenosas, como la falsa yarará, que tiene un notable parecido pero se distingue por el color rojo y blanco de su vientre. También están las “saperas” y “ratoneras”, inofensivas para los humanos.
Schlegel aclaró una duda común: “las víboras y serpientes no pican, sino que muerden, porque poseen dientes”. En caso de mordedura de una yarará, se debe acudir inmediatamente a un centro de salud para recibir el tratamiento correspondiente.

¿Qué hacer si encontramos una serpiente?
Ante la aparición de una yarará en zonas habitadas, la recomendación es no atacarla ni intentar manipularla. “Ellos son parte del ecosistema, y por algo están. Tenemos que entender que debemos aprender a coexistir porque así debe ser. Por eso, ante la aparición pedimos que nos llamen, y nosotros las reubicamos en otro lado, donde no representen un peligro para las personas”, subrayó la especialista.
Para minimizar el riesgo de encuentros con serpientes, se recomienda mantener los terrenos despejados de maleza y escombros, sellar posibles escondites en viviendas y circular con precaución en zonas de pastizales o cerca de cuerpos de agua.
Las yararás pueden generar temor, pero cumplen un rol clave en el control de plagas y en el equilibrio del ecosistema. Con información y prevención, la convivencia es posible.