FM Por Siempre 97.3acompañó el pasado lunes a Bruno Ricao, quien continúa avanzando en su desafío deportivo de unir Chascomús con Esquel corriendo y empujando su carrito.
En ese momento se encontraba en Maquinchao, con 397 kilómetros finales por delante.
Bruno habló con el citado mediode prensa y se mostró físicamente firme y mentalmente enfocado, aunque reconoció que la ansiedad empieza a jugar su partido en esta recta final:
“Estoy muy bien físicamente y de la cabeza sigo igual. Lo que tengo que controlar ahora es la ansiedad, porque a tan poco de terminar uno no quiere hacer locuras ni lesionarse.”
Durante los primeros tramos del desafío, Bruno había perdido 7 kilos. Sin embargo, un ajuste en la forma de alimentarse le permitió recuperarse.
“No es que comía mal, pero comía a destiempo. En algo tan largo el cuerpo usa la grasa como energía y, si no tiene, empieza a consumir músculo. Me empezaron a decir que estaba muy flaco, y era verdad. Cambié el método y recuperé el peso con el que salí de Chascomús.”
El corredor explicó que comenzó a emplear la modalidad de ingerir alimentos cada hora o cada pausa corta, algo que lo ayudó a estabilizar su rendimiento.
Según su ritmo actual, Bruno llegaría a Esquel el lunes, pero no descarta adelantar el final del desafío para el domingo.
Bruno contó sorprendido cómo en cada pueblito patagónico se va multiplicando su historia:
“Me sorprendió muchísimo. En Los Menucos la gente me esperaba en las esquinas, bocinas, saludos, fotos. En pueblos tan chicos vos pensás: “¿quién me va a conocer?’ y sin embargo la gente se copa”.
Su idea es terminar el recorrido en pleno centro de Esquel, sobre la avenida Alvear, donde está el cartel de la ciudad.
Dice que no sabe si habrá algo organizado, pero espera que algunas personas se acerquen:
“Me gustaría llegar y chocar brazos con alguien, aunque no los conozca. Sería muy lindo.”
Sueño, ansiedad y el tramo final

