Querido Juan
Podríamos construir juntos esta frase de la estadística que reza: “en general la distancia tiñe de gris una amistad, la va opacando y la sumerge en un recuerdo, pocas veces visitado”, tal vez en el bote, como cuando pescábamos con Chungo, o en tu oficina de Villa del Sur, con el Gordo Medina y el Dr. Levitín, compartiendo un café, ó en los asados de amigos del tenis, en el quincho de Carlos Hugo, tal vez en cualquiera de los miles de lugares que nos vieron juntos…pero vos y yo no aportamos a esa estadística. Te conocí hace 40 años y desde que partí de Chascomús, hace casi ya, 32 inviernos, nuestra relación se afianzó de tal manera que puedo decir con orgullo: hemos sido cada día un poco más amigos, cada uno ha sido para el otro el hermano elegido.
Hoy te adelantas a partir… tu fallecimiento me pega fuerte Juan, tanto como a muchísima gente que te vio transitar tus tiempos de Villa del Sur con la maestría de pocos en las relaciones humanas dentro de una organización productiva. Tus logros son muchos, tantos como las lágrimas de los que hoy sufrimos tu partida, los que tuvieron gracias a vos su casa; su primer crédito, del que fuiste garante; aquellos que terminaron la primaria gracias a tu coraje para poner la “escuelita” en la empresa, o a los que guiaste como lazarillo para abandonar la alcoholemia, tu mano maestra para dar vida y crecimiento a la Mutual de Villa Del Sur, o los 28 años sin conflictos gremiales en la planta industrial a partir de tu destreza en las relaciones con los sindicalistas de turno. Para qué seguir…?
No puedo encontrar las palabras adecuadas para expresar el dolor que siento y la impotencia por no poder estar cerca para despedirte, pero no habrá un instante de lo que quede de mi vida en esta tierra, para recordarte y sobre todo, valorar lo que ha sido nuestro afecto. Hasta pronto…
“Tu hermano elegido”
Enrique Laborde.

