Manuel Lozano destacado por la prensa nacional como uno de los argentinos que trabajan por un mundo mejor

Fundación Sí

«Nuestro mayor desafío es que cada vez más chicos de zonas rurales tengan las mismas posibilidades que uno que nació en la gran ciudad. En eso está también el poder dar ese salto del secundario a la universidad que cuesta mucho, no es sencillo, y es lo que también le pasa a un niño de Capital Federal. Imaginate cuando le afecta a un chico de escuelas rurales», enfatizó a La Prensa Manuel Lozano, uno de los principales impulsores de la Fundación Si.
Oriundo de Chascomús, en la provincia de Buenos Aires, Manuel, como es más conocido por sus compañeros, decidió desde chico que había que ayudar a los demás y no quedarse con las manos cruzadas. Con un grupo de amigos en 2012 conformaron este proyecto solidario que hoy cuenta con 2.500 voluntarios en todo el país. La ONG tiene su sede en la calle Angel Carranza 1962, en Palermo, donde cientos de vecinos acercan sus donaciones que luego son distribuidas en diferentes destinos con necesidades.
Entre los primeras iniciativas lanzadas por este grupo de voluntarios se encuentran los recorridos nocturnos en los que distribuyen alimentos a las personas en situación de calle. Una sopa caliente, algo solido y unas palabras amigas hacen la diferencia en la vida de decenas de porteños carenciados.
Pero quizás de todos los proyectos que sobresalen en la Fundación Sí, la creación de ocho casas de residencia universitarias en distintas provincias llama la atención por su trascendencia. «Son casas que construimos cerca de las universidades para que los chicos de los parajes rurales tengan la posibilidad de vivir allí para poder estudiar. Porque de otra forma sería imposible», destacó el joven abogado de 34 años.
Actualmente, hay dos en Santiago del Estero y una en La Rioja, Córdoba, Catamarca, Salta, Neuquén y Rosario. Además, a partir del año que viene dos más abrirán sus puertas en Corrientes y Tucumán. Todas ellas están sustentadas por el trabajo de los voluntarios que es cien por ciento gratuito.

Abordaje
Recibir a los chicos en las residencias implica múltiples tareas y abordajes. Por un lado, acompañarlos en los próximos años de su educación con los alimentos, pasajes y textos, pero también asistirlos con las dificultades que surgen de las falencias vigentes en el sistema educativo de la primaria y secundaria.
«Cuando los chicos llegan a la universidad ahí se ve todo el déficit de la formación que les debería dar el secundario y que hoy no se las esta brindando. Y claro que eso les impacta en su futuro», resaltó Lozano.
Desde la apertura de la primera residencia hasta el día de hoy, con los nuevos inscriptos para comenzar el año que viene, ya 316 estudiantes pudieron comenzar a cambiar sus vidas y, principalmente, el de sus familias y comunidad. Medicina, ingeniería, profesorado, trabajo social, arte, sociología, entre otras, son algunas de las carreras seleccionadas por los jóvenes que han obtenido esa ansiada oportunidad para romper con el ciclo de pobreza en el que han nacido ellos y sus padres.
La selección de los nuevos inscriptos para ir a las casas no es una tarea fácil. «Recorremos todos los secundarios rurales de las provincias para hablar con los chicos que lo estén terminando para ver si quieren anotarse. Muchos de los que quieren participar se quedan afuera porque el cupo es limitado. Esa es la parte fea de este proyecto porque hay que llamar a los que no entraron y son chicos que quieren estudiar, quieren salir adelante y todos deberíamos poder tener esa oportunidad», se lamentó el joven voluntario
Luego agregó que «el estudio es la mejor herramienta, sin duda, para salir adelante. Nosotros lo vemos en los chicos que van terminando sus estudios o los que ya se recibieron porque hoy los vemos con trabajo, avanzando y pudiendo pagar un alquiler sin depender de nadie. Siempre libres. Eso es lo que más dignifica».
A medida que van concluyendo sus estudios, los estudiantes universitarios también se convierten en un referente para la comunidad, y principalmente, para los más jóvenes. «Ellos dicen «si alguien que venía de una situación de pobreza similar a la mía está allá, yo también puedo». Entonces empieza a generarse un contagio positivo que es muy interesante sobre todo para estimular a los chicos a que terminen el secundario. El nivel de deserción que hay en los parajes rurales es altísimo», destacó Manuel quien también se refirió al nivel de suicidios de adolescentes en las zonas rurales al decir que «es muy alto. Es una problemática que nos pega de cerca todo el tiempo. Por la falta de oportunidades, expectativas o porque sienten que las puertas se le cierran. Es dramático, es muy triste y es una de las problemáticas que más me quitan el sueño».
También ocurre que los seleccionados para estudiar en las universidades sienten culpa ante poseer un techo, comida y una oportunidad. Y es que saben que sus familias están pasando necesidades y que quizás un par de manos extras para alguna changa generaría un ingreso extra. «Lo que nosotros podemos hacer en esos casos es el acompañamiento de esos chicos. Sobre todo para que se den cuenta, mas allá de la familia, que lo mejor que pueden estar haciendo por ellos es estudiar. Porque cuando se reciban van a poder trabajar, tener un ingreso digno que podrá ser un sostén a su familia. Lo importante es que ellos puedan proyectarse a futuro», recalcó el referente de la Fundación Si.

Potencial
En las tantas entrevistas que Manuel Lozano ha dado en los últimos años o durante el TEDx Río de La Plata, un evento en que son invitados los principales pensadores y hacedores del mundo a dar una charla, siempre destacó la necesidad de lograr que las personas se comprometan y sean los protagonistas del cambio que la realidad que se vive necesita. Mientras, «es la voz del que necesita, el facilitador del que quiere dar, el puente entre las partes y la imagen de una nueva cultura solidaria». Así lo describen desde TEDx.
«Estoy convencido que todos los seres humanos tenemos un potencial para hacer algo. Después cada uno verá desde qué lugar y cómo lo puede hacer. Todos tenemos la posibilidad de hacer algo pero hay que involucrarse», recalcó el autor de los libros «Te invito a creer» y «Otro Mundo».
Consultado sobre su llamado a escuchar la realidad y no vivir encerrados, «Manu» fue determinante por el cambio que se va gestando entre los argentinos. «Estamos aprendiendo a escuchar más y creo que es algo que lo tenemos que aplicar más. A su vez, en lo social, que para mi es donde se ve más que la realidad, te va marcando el camino. Los proyectos de la Fundación Si surgieron de ver una problemática profunda, esta realidad que nos toca y nos golpea para ver cómo la abordamos, qué es lo que hacemos , que solucione podemos hacer. Eso, creo, es el gran desafío que se tiene pero vale la pena involucrarse», concluyó Manuel Lozano. Para quienes quieran donar puede visitar el sitio web www.fundacionsi.org.ar. (Fuente: Diario La Prensa)

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