Dirigentes y militantes históricos del peronismo impulsan una nueva corriente para las próximas elecciones – El espacio se prepara para dar la con una premisa innegociable: “hacer política sin pedir permiso”
Un grupo de dirigentes y militantes históricos del peronismo ha decidido organizarse bajo una nueva corriente partidaria de cara a los próximos comicios de octubre. Sin pedir permiso ni esperar habilitaciones, avanzan en la conformación de «Renacer Peronista», un espacio que busca recuperar la participación activa dentro del movimiento. Así lo aseguró Mariano Fernandino en una entrevista con Alejandro «El Tano» Sosa en el programa radial «Ataque de Radio», emitido por FM 102.7 y a través de YouTube en el canal @radiopowerch.
«Todos los que conformamos el grupo hemos ocupado distintos espacios y tenemos mucho para aportar. Sin embargo, últimamente, para hacer política, pareciera que hay que pedir permiso. ¿Y por qué deberíamos hacerlo? Si es lo que nos gusta, nos apasiona, nos une…», expresó Fernandino, dejando en claro que su intención es abrir el juego y evitar las limitaciones impuestas en otros espacios.
El nombre del espacio, «Renacer Peronista», surge de la última interna del peronismo y representa la esencia de quienes lo conforman. «Lo primero que queremos dejar claro es que somos peronistas, de eso no hay dudas. Después, podremos dialogar con quienes no lo sean. Porque hoy los jóvenes no saben lo que es el peronismo. El kirchnerismo no es el peronismo», afirmó, marcando una clara diferenciación.
Críticas a la grieta y la falta de independencia política
Fernandino cuestionó la polarización extrema que domina el escenario político actual. «Hoy todo es blanco o negro, y no se permiten grises. Nosotros creemos en los grises. No tenemos que seguir a nadie en provincia o en nación, pero siempre dentro del peronismo», subrayó.
Al referirse a la disputa interna entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, sostuvo que es «una pelea de poder». «Cristina no quiere soltar lo que tuvo o tiene, y Axel, si quiere ser, necesita convertirse en jefe. Lo que pasó con Alberto no puede volver a suceder», analizó.
Además, rechazó alinearse con alguno de los sectores en pugna: «Si me encuadro detrás de Kicillof, después tendría que pedir permiso para participar con quienes están con él acá, y son los mismos que ni siquiera firmaron la nota de apoyo de los intendentes a su candidatura. Es todo muy raro…».
El desencanto con la gestión municipal y el vecinalismo
En otro tramo de la entrevista, Fernandino recordó su papel en la alianza entre Unidad por Chascomús y parte del PJ local. «Uno a veces confía en la gente equivocada, y ya está. A esta altura de la vida, no me enojo. Ese acuerdo nació con mucha fuerza y con un objetivo claro: ganarle al radicalismo. Y se logró, pero después había que construir algo que nunca se hizo. Los compañeros que quedaron ahí lo único que hacen es reportarse, y yo no quiero hacer política así», afirmó.
En cuanto a la actual gestión municipal de Javier Gastón, consideró que «arrancó con fuerza y con gente idónea, pero luego se fue cayendo». «Hoy, hay problemas que no se resuelven y no dan ganas de acompañar estas cosas», dijo. Además, reveló que nunca aspiró a ser funcionario de esta administración, aunque se habían hecho algunos acuerdos. «Cuando la gente no cumple, mejor. Creo que ya entendieron que no vamos a formar parte de esta gestión municipal. Eso está claro», sentenció.
El futuro del peronismo local y la construcción política
Fernandino destacó que «para poder crecer, hay que dialogar y acordar con otros sectores, porque si no, es imposible concretar objetivos». En este sentido, valoró la creación de un nuevo vecinalismo y aseguró que «en algún momento, a mi primo Ramiro Ferrante se le va a dar».
Mientras tanto, «Renacer Peronista» continúa consolidándose con reuniones semanales y sumando militantes a través de un trabajo de base. «Cada compañero trae gente nueva, y así vamos creciendo», contó. Con actividades programadas y una estrategia establecida, el espacio se prepara para dar la pelea en el terreno electoral con una premisa innegociable: hacer política sin pedir permiso.

