Nota de opinión: Frente a la despolítica. Unidad y Justicia Social

El lector apresurado del título puede pensar que se trata de un error tipográfico. Pero le pido me brinde cierto crédito de que lo que ocurre actualmente en la Argentina, admitiría y justificaría “crear“ nuevas palabras (que en realidad no lo son, pero se utilizan poco) que ayuden a definir con mayor precisión lo que sucede. Estoy convencido de que la realidad nacional exige nuevas definiciones políticas. Reeditar el verdadero sentido de la política. Como palabra y como acción para el bienestar de las mayorías. En realidad, se requiere un revival de su propio sentido y definición.

A lo escrito. ¿Qué sugiere la despolítica? Podríamos definirla como la acción u omisión que realizan quienes se autodenominan como políticos, y no lo son. Quienes engañando a sus representados/as desvirtúan y vacían de contenido la función para la que han sido elegidos/as. Pero tengo en cuenta que, los despolíticos y su gestión apolítica, deberían conducirnos a la articulación de manera transversal de una alternativa realmente política o, cuando menos, a la resistencia a un modelo que nos acerca peligrosamente a una desintegración social. A un irreversible “sálvese quien pueda”. A la destrucción de lo que resta de la solidaridad y la construcción entre el común de los vecinos y vecinas. Como dice el compañero Alejandro Dolina: es urgente “Descongelar nuestros corazones”. No seguir naturalizando lo que no deberíamos naturalizar.

¿Cuál es el límite y el argumento real para que las ciudadanas y los ciudadanos, privadas y privados de derechos fundamentales encuentren un espacio de coincidencia y de acción conjunta? Me pregunto. ¿son tantas e insalvables las diferencias del campo popular como para impedir consensuar puntos básicos que no terminen en la declamación y que habiliten a una acción política en común? ¿Por qué nos cuesta tanto entender que enfrentar lo que está sucediendo es apenas una cuestión de defensa propia y de resistencia para mantener derechos?

En definitiva. Necesitamos reconocer nuestros errores y no repetirlos. Tan simple como aprender de la historia y priorizar las urgencias de cara al pueblo. Tener a la vista en forma permanente que nadie se salva solo y que es necesario incluir a todas y todos quienes defiendan honestamente, la participación activa en las instituciones de la democracia. Y por favor, dejar de lado aquello de que no es el momento y que se requiere mayor apoyo social. Es ahora. Simplemente porque hay algunos y algunas cuya situación, “no da para más”. Y para ello necesitamos priorizar dos simples definiciones:  Unidad y Justicia Social.

Yo estoy seguro que la mayoría de las “Doñas Rosa” y de los “Don José” no votaron por una policía que apalee jubilados, ni por un gobierno que quite asistencia a enfermos y desvalidos, ni tampoco que priorice alternativas económicas que ya fracasaron, que están generando una deuda impagable y cuya única finalidad sea una política de empeño (sic) hacia las apuestas financieras con ganadores asegurados y fraudes mediante. Llamativamente, estos flagrantes delitos tienen más posibilidad de castigo en ámbitos extranjeros que en la justicia argentina. ¿Ni siquiera por amor propio seremos capaces de revertir esto?

Hago una fuerte apuesta a que las Instituciones de la democracia valoren en su justa medida el riesgo creciente al que nos exponemos. Y hago votos a que sea enjuiciando a quienes son verdaderos/as responsables de la creciente destrucción económica y social, acelerada a niveles inéditos por el actual gobierno nacional. Ni siquiera han cambiado los autores de frustrantes experiencias similares. Son los mismos econotruchos que, a diferencia de los vulnerables, realmente poseen puertas giratorias en la justicia. Solo si las Instituciones democráticas actúan en su función específica e indelegable del bien común y la justicia social, evitaremos un final similar al que ya vivimos en el 2001. Situaciones donde como ya sabemos, los mayores costos terminan siendo para quienes precisan ser representados. Y no lo son.

Oscar Ruiz