Se celebró anoche, a las 19 horas, en la Iglesia Catedral Nuestra Señora de la Merced, la Santa Misa exequial en memoria del Papa Francisco, fallecido ayer, presidida por el Obispo Diocesano, Monseñor Juan Ignacio Liébana.
La palabra del Obispo
El Obispo, expresando que María Santísima ruegue por el Papa Francisco en esta hora de su muerte y el Señor le abra las puertas del cielo, se dirigió a la familia diocesana, manifestando que:
“En comunión con la Iglesia y todo el pueblo santo de Dios, les pido ofrezcamos nuestra oración agradecida al Señor por la vida y el servicio a la Iglesia del Papa Francisco que ha partido a la Casa del Padre.
Le agradecemos por enseñarnos a mirar las periferias, por poner en el centro a los pobres, por hablarnos de la misericordia, de la alegría, de la esperanza, de la ternura, del coraje (parresia) apostólico, de la fraternidad universal y concreta, del cuidado de nuestra casa común, nuestra Madre Tierra. Gracias por animarnos a caminar juntos, como Iglesia sinodal, en comunión, participación y misión. Gracias por invitarnos a una reforma personal y comunitaria, por inquietarnos y movernos a una sincera y profunda conversión. Gracias por sus palabras claras, sencillas y directas, por darse a entender a todos, sin vueltas. Gracias por darse tiempo para las cosas pequeñas y sencillas de la vida: una carta, un llamado, un video, un mensaje, una delicadeza…
Gracias porque sus últimas palabras al mundo fueron una bendición de Pascua y mensajes de paz para los pueblos en guerra.
Ofrezcamos la Santa Misa en sufragio por su alma, rogando por su eterno descanso, y donde sea posible suenen a duelo las campanas”.

