Pare, Cochero; que me estoy bajando…
…en lo de Juan Grabois quien tuvo la osadía de incorporar (o proponer se lo haga) a la campaña electoral lo concerniente a la Reforma Agraria; tema que -cuanto menos- desde 1984 pareció clausurado bajo cuatro llaves. Al parecer, el pelilargo referente de la Confederación Argentina de la Economía Popular y del Frente Patria Grande, sabía y sabe del poder de fuego de sus expresiones. No lo dijo como al pasar; por el contrario: anticipó se lo planteará a quien triunfara en los comicios primarios si llega a repetir el cercano 27 de Octubre. Muy lejos de una bravuconada o documento de análisis, y cualquiera sea la opinión que se tenga al respecto, resulta interesante e impostergable que se ponga en discusión la tenencia y uso de la tierra.
El neoliberalismo ultraconservador que nos gobierna desde finales de 2015, ha provocado fuertes retrocesos en todos los órdenes; muy especialmente en materia agraria. Cómo ocultar el desproporcionado aumento del latifundio, el deterioro en la calidad de la tierra, la hiperconcentración de la producción al servicio de la exportación por parte de grandes multinacionales y el derrumbe casi total de la agricultura familiar con capacidad productiva al servicio de la población? La “piedra” arrojada por Grabois ha sido de una puntería impensada; hasta por él. Es muy posible que sus aliados del “Frente de Todos” le hayan implorado que ni aclare; para no hacer más olas. Como que “Juntos por el Cambio” amplificará y tratará de que tal -mero- enunciado se replique por cielo y tierra; a sabiendas que constituye casi una herejía para terratenientes o beneficiarios… y también para quienes siguen creyendo que “el Campo Somos Todos”.
Ahora bien, a la de por sí difícil tarea de instalar el tema, desarrollar un debate adecuado y garantizar la participación de todo el cuerpo social, se adiciona lo concerniente al medio o instrumento con que puede-debe concretarse una labor de tal envergadura. Ante tamaña cuestión, no basta una ley ni varias reglamentaciones; sino que habrá de ser en una nueva Constitución Nacional donde se establezca que la titularidad de los recursos naturales corresponde al Pueblo y la propiedad sólo existe si está concebida en función social.
El tratamiento moderno, eficiente, de rostro humano y capaz de atender los verdaderos intereses del pueblo argentino resulta ser el eje de la cuestión agraria; que podrá plasmarse en leyes, pero ha de tener el previo y claro anclaje constitucional; reflejado en la protección del territorio nacional que será declarado propiedad inalienable del pueblo argentino, en superficie y subsuelo.
En pleno Siglo XXI se han consolidado los mayores latifundios agrarios de la Argentina después de J. A. Roca, pero quién sabe exactamente sus medidas y propietarios? Encima, es enorme el daño ambiental que producen los agroquímicos, la desforestación indiscriminada y el transporte por miles de kilómetros hasta los puertos. Consumo de cercanía y chacra mixta, permitirán sustentabilidad ambiental y ocupación geopolítica del territorio, con producción limpia y distribución de la renta y la riqueza; única forma de garantizar soberanía y seguridad alimentaria.
Constituye un contrasentido que todavía se niegue, distorsione, mienta e invisibilice la cuestión agraria o cuestión de la tierra; asunto fundamental que ha impedido tanto el conocimiento de la verdad como la creación de un sistema y una cultura agraria que seguramente hubiese permitido potenciar las infinitas posibilidades agrícolas de nuestro País.
Sergio R. Estefanell

