Chascomús: Alerta por la crecida del Río Salado

La Agencia Informativa La Noticia 1, publicó en su página web una nota sobre la afectación de las precipitaciones del pasado fin de semana en nuestro distrito, señalando que la zona rural ha sido la más afectada por la acumulación de agua en el curso del Salado, que se ha incrementado debido a las últimas tormentas; agregando que se esperan más precipitaciones para los próximos días.

De todas maneras, señala el portal de noticias, la Municipalidad local aún no ha brindado un informe específico sobre la situación en Chascomús.
Tampoco, se han conocido declaraciones del Intendente, el vecinalista Javier Gastón (Una Nueva Alternativa), respecto a la problemática.
Por lo pronto, el Río ha elevado su caudal en un promedio de 1 metro y noventa centímetros durante las últimas semanas. Ya ha habido evacuaciones en diferentes campos.
Si bien, la inundación parcial en los terrenos rurales no es aún equivalente a la producida en 2015 (cuando el 60% de las tierras quedó bajo el agua), los vecinos han estado pendientes del crecimiento del Río, como así también de la misma Laguna de Chascomús.
El Ministerio de Agricultura de la Nación ha incluido al Municipio entre los contemplados por la emergencia hídrica, por lo que los productores podrán acceder a diversos beneficios impositivos. Las lluvias en la región han sido incesantes. Los trabajadores agropecuarios han sufrido pérdidas importantes, además de encontrarse afectados los sitios en los que desarrollan sus tareas diarias.
Asimismo, en la zona de Libres del Sur, ya se ha comenzado con el traslado de ganado hacia otros campos para evitar que resulten víctimas del agua, que ha logrado avanzar sobre numerosos predios.
En cuanto al trazado urbano, Chascomús había sido azotada por un temporal a finales de agosto pasado, con evacuados y operativos de emergencia por parte de la Municipalidad.
En la Provincia
Otras Agencias de Noticias dieron cuenta que las fuertes lluvias registradas el fin de semana agravaron la situación de la provincia de Buenos Aires, donde hay más de 8 millones de hectáreas inundadas.
A principio de mes, un informe de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) alertó sobre la grave situación por la que atraviesa la agro ganadería: peligran el 25 por ciento de la producción agrícola y el 26 por ciento de la actividad ganadera. En tanto, el Defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, Guido Lorenzino, reiteró su pedido al gobierno nacional para que ejecute «las obras hídricas que permitan hacer frente a las inundaciones que desde hace tiempo afectan a distintos puntos del territorio bonaerense».
Este año será recordado sin duda por los productores agropecuarios bonaerenses, como uno de los más complejos a nivel climático. Las lluvias no dan tregua en 2017, y el pasado fin de semana se registraron abundantes precipitaciones en las provincias de Buenos Aires y La Pampa, que en varias localidades superaron los 100 mm.
En los últimos días, las entidades gremiales vinculadas a la producción dieron a conocer algunas cifras que permiten dimensionar el nivel de daños causados por los excesos hídricos. La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) señaló que las pérdidas económicas ascienden a 1.500 millones de dólares, con 1,2 millón de hectáreas que no podrán ser sembradas y cerca de 5,5 millones de hectáreas afectadas en distintos grados por las lluvias. Desde la Federación Agraria Argentina (FAA) manejan cifras similares, y sostienen que en territorio bonaerense se encuentran afectadas 6,1 millones de hectáreas en 53 municipios.
Según datos de la entidad, en la provincia, está afectado el 28% de las hectáreas productivas. 3.699.572 están inundadas y 4.767.564 anegadas. La afectación implica el 63% del stock ganadero, 11.790.082 cabezas, sobre 18.615.034; 311.207 vacas lecheras sobre 467.625 (67%) y 1498 tambos de 2485 (60%).
En los municipios de la región la situación era a esa fecha la siguiente: Balcarce tiene 55.665 hectáreas afectadas (14% de su aérea productiva); Castelli 56.473 (26%); Chascomús 83.469 (20%); Dolores 99.630 (50%); Guido 124.896 (53%); Madariaga, 103.118 (34%); Lavalle 78.077 (29%); Mar Chiquita 131.039 (42%); y Maipú 259.768 (48%).
«A días de comenzar la siembra gruesa 2017/18 en la llanura pampeana, la situación es desesperante, prácticamente en toda la cuenca del Salado» asegura el informe de agosto de Carbap.
«Desde la desembocadura en Samborombon extendiéndose hasta zonas de La Pampa y sur de Córdoba, pasando por el oeste de Buenos Aires, se encuentra en graves problemas hídricos.
«En esta zona, una gran parte del corazón productivo agrícola, ganadero y lechero de Argentina, poco más de 5,5 millones de hectáreas inundadas y/o anegadas. A esa superficie hay que agregarle aquella que no tiene piso, por efecto de las napas, lo cual impide llevar adelante cualquier labor, y aquellas zonas inaccesibles por la falta de caminos adecuados».
De continuar las precipitaciones por encima de la media, la situación se seguirá agravando. Si bien los pronósticos auguran un escenario de precipitaciones algo más baja que lo normal, la situación actual no nos permite ser optimistas» apunta el trabajo de Carbap.
La zona tiene 3 actividades muy importantes, agricultura, ganadería y lechería, que no solo son parte de las economías regionales, sino que tienen gran peso en la producción de provincia y del país también.
En cuanto a agricultura, el informe indica que «el peso relativo de algunos cultivos sobre el total del país es alto, por lo tanto, la performance de estos cultivos en esta siembra que está por comenzar, producto de la situación hídrica actual pone un gran manto de duda a la posibilidad de llevar a cabo esos cultivos este año, lo que seguramente tendrá un impacto negativo, significativo, en el total de la producción del país, y del bolsillo de los productores y arcas fiscales de todos los niveles de Gobierno».
Las precipitaciones del último fin de semana obligarán a una nueva revisión de estas cifras de por si preocupantes, y si bien al momento de redactar estas líneas no hay datos definitivos que permitan mensurar el daño, las perspectivas para el agro y la ganadería son poco alentadoras. Esta situación también pondrá a prueba el anuncio de la gobernadora María Eugenia Vidal sobre el inicio de las obras del Plan Maestro para la Cuenca del Salado.
En esta actividad, una de las zonas más afectadas es la Cuenca baja del Salado, que comprende a localidades como Rauch, Pila, Lezama y Chascomús.

Obras en la Cuenca del Salado
El próximo miércoles 20, el gobierno bonaerense inaugurará el primer tramo de la fase final de las obras en la Cuenca del Río Salado para fortalecer la protección contra las inundaciones.
Estas obras comenzarán con una inversión inicial de $ 1600 millones, fondos destinados por Nación, pero continuará con otras dos etapas, que empezarán el año próximo, y que demandará una inversión global de U$S 1100 millones, la mayoría proveniente de financiamiento externo.
La expectativa del ejecutivo provincial es terminar toda la obra entre 2021 y 2022. Sin embargo, el tramo de 37 kilómetros que unirá la laguna de Las Flores y Lobos y que comenzará este mes, se terminará en 2019.
Plan Maestro
El denominado Plan Maestro comprende la ampliación en la etapa 4 del cauce del Salado a lo largo de 200 kilómetros, en los partidos de Bragado, Alberti, Chivilcoy, 25 de Mayo, Navarro, Roque Pérez, Lobos y San Miguel del Monte. En 2018 dará comienzo la segunda parte de esta obra, entre Lobos y Roque Pérez, que se extenderá hasta 2021 y demandará un desembolso de U$S 250 millones, que ya fue otorgado por el Banco Mundial a través de un crédito.
El tramo final es el más complejo, por recorrido y por la erogación de fondos que implica: 135 kilómetros y U$S 750 millones, que buscarán conseguir con financiamiento externo motorizado tanto desde Provincia como de Nación. El año que viene, aseguran, lo lograrán, para poder encarar la última etapa, que prevé una culminación estimada para dentro de cuatro o cinco años.
«La Provincia no tenía la plata suficiente para afrontar semejante obra», detallan fuentes oficiales, que recuerdan que los trabajos en la Cuenca del Salado debieron haberse terminado en 2011 por el gobierno provincial anterior. En el gobierno bonaerense admiten que, aun con las obras en marcha, «seguirá habiendo inundaciones» hasta que se complete todo el trabajo.

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