Huguito el del puesto en calle Escribano.
El vendía de todo junto con los diarios.
Reuniones de amigos, charlando y charlando, siempre con un cuento oportuno y sano.
Una esquina histórica, cuantos que llegaron a comprar el diario mal estacionado porque se iban rápido al mate y al diario.
Cuando daba el vuelto, siempre bien hablado, les decía gracias por haber comprado.
Si alguien le pagaba mal, equivocado, le decía señora demás me ha pagado.
Huguito Gopar, la esquina ha quedado desierta en silencio, ni amigo ni diario.
Reunión de domingo, que bien lo pasábamos.
Hoy pasé a propósito a buscar el diario y al no encontrar nada se me atragantaron todos los recuerdos y se me nublaron los ojos de lágrimas.
Canillita hermano, porque el 31 del mes, que fue marzo, decidiste irte, hasta aquí he llegado.
Como me dijiste, seguro y dudando, 2026 tu último año.
Tengo muchas gracias de humilde regalo que va desde el alma muy sincero claro.
Y Juan repartiendo, atento, bromeando, ibas y venías en tu moto andando.
Queda la añoranza de haber visitado un montón de veces el último puesto que vendía diarios.
Y aunque en esa esquina todo se ha borrado quedará en mi alma puestito de diarios.
Oscar Carrigal

