En el marco del Día del Afrochascomunense y a 130 años del nacimiento de Doña Eloísa, el periodista Federico Pita, de Infobae, conversó con Soledad Luis, referente de la comunidad afrochascomunense y actual guardiana de la Capilla de los Negros. La menor de siete hermanos e integrante de una familia que desde hace generaciones resguarda este espacio emblemático de la memoria afroargentina, Soledad asumió la tarea de proyectar hacia el mundo una historia que siempre fue colectiva.
Aunque hoy es la principal vocera de la Capilla, insiste en destacar que detrás de cada actividad, cada visita guiada y cada esfuerzo de preservación está el trabajo sostenido de toda la familia Luis. Técnica superior en Turismo y guía local, ha dedicado gran parte de su vida a visibilizar la historia afrodescendiente de Chascomús, continuando el legado de su abuela Doña Eloísa y reafirmando la presencia histórica de la comunidad afrochascomunense en la identidad de la ciudad.
– ¿Cómo nació la iniciativa del Día del Afrochascomunense?
La iniciativa del Día del Afrochascomunense surgió como otra herramienta de visibilización de nuestra raza en Chascomús. Eloísa fue representante permanente de su raza, su historia y sus costumbres desde sus acciones y desde la Capilla, por lo cual queríamos que ese aporte a la cultura e historia local siguiera reflejado en el tiempo. En nuestro país se conmemoran las fechas de fallecimiento de las personalidades destacadas; en nuestro caso quisimos seguir festejando el día de su nacimiento y que se siguieran vivenciando los cumpleaños de Eloísa, que siempre los festejaba todo el pueblo.
– Este 25 de junio se cumplen 130 años del nacimiento de tu abuela Doña Eloísa. ¿Qué recuerdo o anécdota sentís que resume mejor su enorme legado y nos ayuda a presentar su figura a quienes no la conocieron?
Eloísa era una mujer bastante callada para su entorno familiar. Siempre se manejaba con el ejemplo, con actitudes, con miradas, a pesar de que para el resto de la gente era muy extrovertida. Mi recuerdo hoy, en la distancia, es acompañarla en la Capilla a barrer el piso de tierra con escoba de ramas y paja, regarlo con acarolina, plumerear los santos con mucho cuidado, sacar las telas de araña y prender las velas con mucho cuidado con los fósforos Los Tres Patitos. Eso lo sigo haciendo todos los fines de semana cuando abrimos la Capilla hoy.
– ¿Cómo fue el proceso de escribir Huellas de Eloísa y qué significó para vos volcar toda esa memoria familiar en un libro?
El proceso fue casi un año, tratando de reflejar las vivencias con Eloísa y también recopilando aquellas historias que la gente que nos visita compartió con ella y hasta la actualidad recuerdan. Desde el principio sabía que no quería hacer un libro de historia, sí poner en contexto la realidad de los negros en Chascomús, pero lo que quería reflejar era no solo el aporte cultural de su raza, sino lo que había provocado en las vidas y en los sentimientos de las personas que llevaron a inspirarlas, recordarla, entre otras cosas.
Para mí es habitual contar la historia de mi familia; de hecho, lo hago permanentemente en mis guías. Es la herramienta que elegí para visibilizar nuestra historia. El libro es algo permanente que hoy en día está en las bibliotecas, museos, institutos históricos, etc.; no queda solo en las vivencias orales.
– La Capilla de los Negros es un monumento histórico, pero ante todo es el territorio de su familia. ¿Cómo la sostienen hoy en día y de qué manera se puede acompañar el trabajo que hacen?
Básicamente la mantenemos con el dinero que nos colabora la gente en las alcancías del lugar; un porcentaje del pago de las guías educativas que realizo; un porcentaje del carro gastronómico donde mi hermana cocina y vende comida típica de nuestras costumbres; un porcentaje de la venta del libro; la colaboración del municipio (mano de obra, trámites administrativos, etc.); y las donaciones de velas de los colegios y de la gente en general.
El trabajo lo realizamos netamente nosotros, la familia, y algunos amigos, como los chicos de la cuerda de tambores. En general, las donaciones de velas, el trabajo colaborativo, las donaciones de dinero y, por supuesto, la visibilización de la historia.
– Para el público que no conoce la ciudad, ¿cómo definirías la importancia histórica y cultural de la comunidad afrochascomunense?
Los negros están en el pueblo desde que se creó el Fuerte San Juan Bautista de Chascomús, traídos como esclavos para la mano de obra. Fueron unos de los primeros pobladores, estuvieron en el desarrollo del pueblo generando con su sudor el patrimonio de los hacendados, llenaron con sus costumbres y su cultura la vida de Chascomús y hoy en día nadie reconoce Chascomús sin los negros como parte de su historia y de su comunidad.

